Vista panorámica Albarracín (Teruel). Foto. Cedida por Oficina de Turismo de Albarracín.

Vista panorámica Albarracín (Teruel). Foto. Cedida por Oficina de Turismo de Albarracín.

ARAGÓN

En un lugar de Aragón de cuyo nombre quiero acordarme...

Publicado por: Paz Pérez/EFE 13 de agosto de 2015

Los viajeros que deseen recrear los pasos que el caballero más famoso de la literatura castellana, Don Quijote de la Mancha, recorrió en busca de aventuras, quizá ignoren que además del territorio manchego Aragón fue otro gran escenario de sus aventuras.

En la obra cumbre de Cervantes, Aragón se menciona de forma imprecisa pero constante, "alrededor de un 45 % en la segunda parte y un 30 % en la primera", explica a Efe el autor del libro "No pondré los pies en Zaragoza", Antonio Pérez Lasheras, quien actualmente imparte unos cursos sobre El Quijote y Aragón.

Las burlas que Don Quijote de la Mancha sufrió por parte de unos duques, el breve periodo en el que Sancho Panza fue gobernador o el naufragio del barco encantado son algunas de las aventuras que estos personajes vivieron en Aragón.

A su paso por estas tierras, Don Quijote y su escudero fueron descubriendo los tópicos aragoneses de aquel entonces, y quizá los de ahora también, como cuando la dueña de la duquesa advierte al caballero manchego que se guarde de unos catarros que "en esta tierra de Aragón son tan ordinarios".

La ruta de Don Quijote

Anécdotas aparte, la ruta de este personaje por Aragón comienza en la Sierra de Albarracín y pasando por Daroca llega al río Ebro, que lo atraviesa bordeando Zaragoza a la altura de Osera, zona donde tendrán lugar los episodios del barco encantado y el palacio del duque,y desde la que continuará hacia el Este, pasando por Fraga y llegando a Cataluña.

"Cervantes retrata la Ínsula Barataria, identificada como Alcalá del Ebro"

Entre los lugares aragoneses retratados por Cervantes está la Ínsula Barataria, identificada como Alcalá del Ebro y donde todavía existe el viejo caserón ruinoso, propiedad de los duques de Villahermosa, desde el que Sancho Panza gobernó esta isla, y donde se erige una lápida que recuerda la efemérides cervantina y la gobernanza de su escudero.

Pedrola también se abrió un hueco en el itinerario quijotesco en el episodio en el que Don Quijote sufre la burla de unos duques que se relacionan con los de Villahermosa, "la familia más potente de Aragón en aquel momento", comenta Lasheras.

Basílica del Pilar, Zaragoza. Foto. EFE/JAVIER CEBOLLADA
Basílica del Pilar, Zaragoza. Foto. EFE/JAVIER CEBOLLADA

De alguna manera, Don Quijote representa una visión de la sociedad estamental y antigua, que se contrapone con la situación de los nobles aragoneses quienes, teniendo una función social de carácter ético, se dedican, sin embargo, a "perder el tiempo burlándose de un loco", profundiza Lasheras.

El Aragón rural

A pesar de esta continua presencia de Aragón en el libro, el segundo tomo no se editó en el territorio en ningún momento del siglo XVII, "muchos estudiosos concluyen que es porque se entendió como una burla a la nobleza aragonesa y sentó muy mal", explica Lasheras.

"El segundo tomo no se editó en Aragón, quizás porque se entendió como una burla a la nobleza de la zona"

Por otro lado, aunque Cervantes al final de la primera parte expresase claramente que en el siguiente tomo Don Quijote combatiría en unas justas celebradas en Zaragoza, la aparición del Quijote apócrifo de Avellaneda frustra esta idea. "No pondré los pies en Zaragoza, y así sacaré a la plaza del mundo la mentira de ese historiador moderno", exclama el propio personaje cuando se entera de la existencia de una copia suya.

Esto supuso que Cervantes solo retratara el Aragón rural, aquel que mantenía "ciertos principios de la España medieval y que estaba aún más retrasado ideológicamente que Castilla", apunta Lasheras. Todo este retrato de la sociedad aragonesa no supone "una visión de Aragón especialmente positiva, ya que la fobia a ese autor del falso Quijote se transmite a todo lo aragonés".

Sin embargo, si el Quijote de Cervantes hubiera entrado en Zaragoza se hubiera mostrado "una Zaragoza moderna frente al resto del Quijote que es rural", algo que impidió el Quijote apócrifo que Cervantes identificó como escrito por un aragonés.

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