Inconfundible el blanco resplandeciente y las formas redondeadas de Casapueblo. Foto: L. Aguirre

Inconfundible el blanco resplandeciente y las formas redondeadas de Casapueblo. Foto: L. Aguirre

Entre el río y el océano

Publicado por: Lilián Aguirre 17 de enero de 2013

El lugar más conocido de Uruguay, junto a su capital, es sin duda Punta del Este, en el departamento de Maldonado.

Es la zona playera por definición en este país y ofrece al visitante paisajes y recursos naturales de enorme belleza. Las amplias playas de aspecto virgen de esta franja de tierra que separa las aguas del océano Atlántico de las del Río de la Plata se encuentran entre las más valoradas de Suramérica. No obstante, hay que tener en cuenta que en temporada alta algunas de ellas pueden resultar demasiado abarrotadas.

Basta con adentrarse unos cientos de metros para encontrar las amplias zonas residenciales de Punta del Este, con amplios jardines decorados en verano por las flores del ceibo, el árbol (o arbusto) “nacional” en Uruguay.

Cerca de Punta del Este, lugares casi imprescindibles son las islas de Lobos y de Gorriti, La Barra, Manantiales o Punta del Diablo, un pequeño pueblo de pescadores que hoy es un importante destino turístico.

Mención aparte merece Casapueblo, en Punta Ballena, famoso por sus casas de piedra encaladas. El blanco le aporta un toque natural al escenario que tiene mucho de rústico. El pueblo es obra del artista Carlos Páez Vilaró, que trabajó en el lugar durante más de tres décadas. Las formas redondeadas de sus blancos edificios, que dicen no tienen un sólo ángulo recto, hacen de Casapueblo una postal inconfundible.

Allí, la visita al museo-taller es imprescindible no sólo para disfrutar de las obras del Páez Vilaró que allí se exponen sino también para recorrer la casa, cada rincón a medida de su creador y para cumplir con lo que ya se ha convertido en un rito: “la ceremonia del sol”. Se realiza en las terrazas del museo desde donde la vista del sol escondiéndose en el mar resulta espectacular. Se hace un silencio sepulcral y por los altavoces se oye una grabación de Carlos Páez que recita un poema al sol.

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