Imagen de la cámara acorazada que guarda la fórmula de la Coca-Cola. Foto: EFE/Raul Cortés.

TURISMO FABRIL

Fábricas, el turismo más productivo

Publicado por: Laura Cristóbal/EFETUR 14 de octubre de 2016

Se viaja por placer, por descanso, por diversión, por interés cultural o histórico. Se ven museos, monumentos y construcciones arquitectónicas. Pero, ¿y si lo que nos gusta es descubrir cómo elaboran la cerveza que tanto nos gusta? ¿O cómo se fabrica el avión en el que hemos llegado hasta nuestro destino? Para los locos del conocimiento y las curiosidades está un mundo lleno de fábricas: el turismo fabril.

Combinan demostraciones prácticas, degustaciones, recorridos por las instalaciones fabriles y exhibiciones en vivo de conocimientos tradicionales o de grandes adelantos tecnológicos. Las fabricas, las industrias, pueden ser también objeto de recorridos turísticos de toda condición

Murano versus La Granja

Es una de los espectáculos fabriles más hermosos. Ver como una gota incandescente de vidrio se convierte en una obra de arte con el aliento y el movimientos de las manos del soplador. Y dos nombres que suelen acudir a nuestra mente al hablar de ello. El islote de Murano, en Venecia, y la Real Fábrica de Cristales de la Granja, en Segovia.

Un artesano moldea un cristal en La Escuela del Vidrio de La Real Fábrica de Cristales de La Granja. EFE/Juan Martín
Un artesano moldea un cristal en La Escuela del Vidrio de La Real Fábrica de Cristales de La Granja. EFE/Juan Martín

En el caso de Murano, se convirtió en la fábrica del vidrio  ante el temor de que se produjeran incendios en Venecia. En la actualidad, los vidrieros exponen su trabajo en incontables fábricas, talleres y estudios, donde conviven objetos de uso cotidiano con joyas, esculturas y auténticas filigranas, símbolos de la ciudad.

En la fábrica de La Granja, la aproximación tiene un carácter más académico. Además de observar el trabajo de los artesanos en un entorno edificado en el siglo XVIII, el turista puede disfrutar de visitas teatralizadas que permiten no sólo conocer el arte del vidrio en demostraciones en vivo, sino la historia en su Museo Tecnológico.
Si estas dos propuestas se te quedan cortas, siempre nos quedará El Reino de Cristal en Suecia. Situado en la región de Småland, está conformado por cuatro municipios que albergan 13 fábricas de cristal, en las que el visitante puede soplar su propio vidrio, contemplar cómo la arena fundida al rojo vivo se convierte en objetos fantásticos e incluso alojarse en el hotel Kosta Boda Art, con un bar completamente construido en cristal.

De la Coca-Cola a la Mahou

De la bebida más famosa del mundo a una de las cervezas con más tradición de España. En este caso, las visitas a las fábricas adquieren un significado nuevo. En las instalaciones de Coca-Cola en Atlanta (EEUU), la realidad adquiere un toque de parque temático en el que las atracciones son multimedia, incluido un teatro en el que se exhiben los míticos anuncios de la marca, se aprende sobre el proceso de embotellado y se visita la presunta caja fuerte donde se esconde la fórmula secreta de la bebida más universal después del agua. Juegos interactivos y virtuales serán capaces de transformar al turista en una burbuja de Coca-Cola momentos antes de fotografiarse con el Oso Polar, símbolo del refresco en sus 125 años de historia.
Mahou, una de las enseñas históricas de la cerveza española, cuenta con visitas guiadas en sus diferentes centros productivos. Y si en el de Burgos se viaja a la prehistoria de cuándo y cómo nació esta bebida, en el de la madrileña de Alovera te sumergen en las abadías del siglo XII, cuando las órdenes de los monasterios eran las que controlaban a los gremios cerveceros.
Si tienes gustos con más grados alcohólicos, te espera Escocia, con sus cinco regiones productoras de whisky -Campbeltown, Highland, Islay, Lowland y Speyside- y ofertas que van desde la mera observación de las instalaciones hasta los recorridos que incluyen catas guiadas o las propuestas para "expertos", en las que se conoce el proceso de elaboración y se degustan botellas únicas de las bodegas. Sin olvidar, además, de entregarle al responsable de conducir de cada grupo las distintas muestras para que las disfrute en su domicilio. Todo un ejercicio de consumo responsable.

Cadbury o Mendaro: fábricas de chocolate

Los que quieran sentirse como "Charlie" en la "Fábrica de Chocolate" no necesitarán un billete de oro. Pueden visitar el Molino de Mendaro (en Guipúzcoa), una fábrica familiar de chocolate que comenzó a funcionar en 1850, cuando en el caserón el molino de piedra se ponía en marcha tirado por un burro. Según aseguran en su web, es el único molino de piedra que sigue en funcionamiento (ahora con un motor eléctrico, eso sí) y no como una pieza de exposición. En el caserón, el turista puede degustar chocolate, conocer el proceso de molienda del cacao o su tostado con azúcar...

Fotografía de archivo de la salida de producción de las tabletas de chocolate con leche Dairy Milk que Cadbury produce en la planta de Bournville. EFE/Richard Lea-Hair.
Fotografía de archivo de la salida de producción de las tabletas de chocolate con leche Dairy Milk que Cadbury produce en la planta de Bournville. EFE/Richard Lea-Hair.

Si la elección es adentrarse en los secretos de las grandes empresas chocolateras, Cadbury World (Birmingham, Reino Unido) es capaz de hacer adicto al más reacio con sus 14 zonas de experiencias relacionadas con la historia del cacao, los fundadores de la fábrica, la degustación de producto o los distintos tipos de chocolate, además de aprender sobre la colaboración con zonas productoras de cacao. Los más pequeños pueden escribir su nombre en chocolate y saber como sería su escultura hecha con dicho alimento o jugar con una lluvia de lo más dulce. Para el goloso que quiera ahondar en las referencias cinéfilas, están las visitas guiadas a la fábrica de Jelly Belly en Fairfield (California), donde se producen los caramelitos blandos de innumerables -e imposibles- sabores que aparecían en las películas de Harry Potter. Exhibiciones interactivas, degustaciones y un recorrido por todas la áreas de la fábrica se unen a un programa para adultos que une vino y jelly belly en un maridaje con chocolates de la fábrica.

La lista de fábricas que muestran al mundo ya sea la artesanía, el sabor tradicional o la más moderna tecnología es inabarcable. Las hay de balones de fútbol en Mongui (Colombia), un pueblo que ha hecho bandera de su fabricación a mano como lucha contra la importación y la falsificación. O de aviones, como Boing (en Everett, Estados Unidos), que autoproclama que cuenta con el único tour de una planta de ensamblaje de aviones en Norteamérica con más de 40.000 empleados. O, incluso de un país entero: Taiwan ha promovido la unión de fuerzas entre el turismo y la industria local para mostrar al mundo su producción de cristal, alimentos o vino, y de paso fomentar las ventas. Viajar, como ven, puede ser muy productivo.

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