El Consejo de Ministros aprueba este martes un nuevo paquete de medidas para afrontar la escalada de los precios energéticos, que continúan disparados siete meses después del inicio del conflicto en Irán.
"Vamos a seguir apoyando a los sectores más afectados", como la agricultura, transporte, la pesca o la industria, "pero también a los hogares", apuntaba el lunes el vicepresidente y ministro de Economía, Carlos Cuerpo, sin desvelar las medidas concretas.
Uno de los objetivos, ha insistido, es evitar que la subida de los precios energéticos -el gasóleo se encareció un 30,3 % en agosto y la gasolina, un 16,9 %- provoque una segunda ronda de inflación que llegue a los alimentos.
En sus encuentros con el Gobierno, los sectores agrícola, pesquero y de transporte por carretera han reclamado mantener las bonificaciones al carburante profesional, mientras que la industria ha pedido ayudas directas para afrontar un sobrecoste energético y los sindicatos, intervenir los precios del carburante.

Por el momento se desconoce si se extenderán más allá de septiembre las bonificaciones en el impuesto de hidrocarburos para los carburantes de automoción, que este mes eran de 5 céntimos por litro de gasolina y 20 céntimos por litro de diésel (el fuerte encarecimiento de este combustible en julio activó la cláusula que elevaba el descuento).
También está por ver si se mantiene la ayuda directa de 20 céntimos por litro de gasóleo para agricultores y transportistas, las ayudas para la compra de fertilizantes y las ayudas extraordinarias para el sector de transporte por carretera.





