La semilla certificada protagoniza la lucha climática en "Punto de Encuentro"

Publicado por: Efeagro 27 de septiembre de 2022

La semilla certificada es la protagonista de la lucha contra el cambio climático por ser el recurso principal a disposición de los agricultores para mejorar su producción y adaptarse a condiciones que pueden variar cada año.

Así lo han asegurado los representantes de las empresas de obtención vegetal y los productores que han participado en la nueva edición del podcast de Efeagro "Punto de Encuentro", dedicada a la agricultura y al cambio climático.

En España, las indemnizaciones por daños en el campo ascendieron a más de 500 millones de euros en el primer semestre de 2022, la cifra más alta del seguro agrario debido al aumento de fenómenos meteorológicos cada vez más adversos.

Este año, la sequía ha reducido la disponibilidad de agua para riego, adelantado producciones y recortado los rendimientos de cultivos como el olivar, el cereal o la viña.

El director general de Anove, Antonio Villarroel (iz), y el técnico de Asaja Arturo Hernangómez (d). Efeagro/Nerea Díaz
El director general de Anove, Antonio Villarroel (i), y el técnico de Asaja Arturo Hernangómez (d). Efeagro/Nerea Díaz

El director general de la Asociación Nacional de Obtentores Vegetales (Anove), Antonio Villarroel, llama a "conseguir que los cultivos se adapten y sean capaces de producir en condiciones que puedan estar cambiando cada año", de forma que "las mismas variedades sirvan en años potencialmente tan diferentes".

"La semilla certificada es el vector por el que el agricultor accede a la innovación, subraya Villarroel, que recuerda que las empresas obtentoras invierten entre 1,5 y 3 millones de euros por cada nueva variedad, empleando una media de diez años de trabajo.

Con la semilla certificada se garantiza su calidad en términos de germinación mínima (de hasta el 98 %), su pureza y la ausencia de enfermedades o malas hierbas, al tiempo que se reduce el uso de energía y de productos fitosanitarios, con menor impacto ambiental.

Villarroel considera que la sociedad está a las puertas de una segunda Revolución Verde al disponer de herramientas como la edición genética, que permite editar el genoma "como si fuera un 'software'".

A su juicio, se debe aplicar la ciencia y la tecnología para lograr una agricultura intensiva sostenible, de forma que se puedan desarrollar variedades más resistentes a las enfermedades y los fenómenos climatológicos adversos.

"Todo esto se pierde si los agricultores se limitan a reproducir sus propias semillas o existe un comercio ilegal de semillas", apunta Villarroel.

Ventajas para la producción

Según los ensayos de campo realizados dentro de la iniciativa "Agricultores contra el Cambio Climático", en los que participan Anove, Cooperativas Agro-alimentarias y las organizaciones Asaja y UPA, la producción en las parcelas donde se siembra con semilla certificada es un 11 % superior a la de aquellas en las que no se utiliza esa semilla.

Dicho comportamiento mejora en circunstancias extremas de frío y calor, ya que en los peores años se puede rendir hasta un 46 % más, lo que se traduce en un ahorro de costes y tiempo.

El técnico de Asaja Arturo Hernangómez destaca la importancia de que los agricultores "cambien un poco el 'chip'" y se apoyen en la investigación, empezando por elegir bien las semillas, el "primer elemento de la cadena de valor".

"Lo bueno de la semilla certificada es que tiene propiedades altas, está limpia y libre de enfermedades, y ofrece muchas ventajas que los agricultores deberían conocer", señala Hernangómez, que precisa que los productores están cada vez más profesionalizados y tienden a utilizar la semilla certificada y emplear menos su grano.

La agricultura, parte de la solución

Para el experto, los agricultores son "parte de la solución" al cambio climático, un fenómeno que les afecta directamente, incluyendo a su bolsillo, por lo que les interesa actuar de manera sostenible.

Sobre la nueva Política Agraria Común (PAC) que entrará en vigor en 2023, el técnico de Asaja lamenta la falta de tiempo para adaptarse a los cambios, como los relativos al registro electrónico de operaciones, y las muchas dudas que aún tienen.

Carolina Ramos, ingeniera agraria y ganadora del premio Surcos Agricultores Contra el Cambio Climático, gestiona junto a su padre un campo de cereales en el municipio de Lerma (Burgos) y en los últimos tres años ha analizado cómo responden los cultivos de trigo y cebada a los efectos del cambio climático.

"Tener una buena semilla es partir de la semilla certificada. Con la semilla de reempleo perdemos, tenemos una pérdida genética que no nos podemos permitir", enfatiza la agricultora.

Reconoce que a los productores les toca "hacer números" en un momento de aumento de los costes de las materias primas y de la energía por la guerra en Ucrania.

Los participantes del pódcast coinciden en remarcar que estas circunstancias ponen en riesgo la viabilidad de muchas explotaciones y la seguridad alimentaria en la Unión Europea, por lo que llaman a poner medios para garantizar las semillas en el terreno y la alimentación en general.