Los precios de la tierra aumentaron 172 euros por hectárea en el ejercicio 2014, último año contabilizado, hasta 10.127 euros de media, con lo que se rompió la tendencia de retroceso registrado en 2012 y 2013.
En esta subida general, destaca la repercusión en 2,1 puntos porcentuales de las fincas de cultivo, principalmente las tierras de labor (1,6 %) y el olivar (0,5 %), mientras que los aprovechamientos -en concreto los prados naturales de secano- inciden en -0,3 puntos en la variación del precio general, según la encuesta.
Las tierras de cultivo que presentan los incrementos positivos más pronunciados corresponden a «frutales carnosos de regadío» (8,8 %), tierras de labor de regadío (6,1 %) y cultivos protegidos de regadío (4,9 %).

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