Imagen de una manifestación contra la violencia machista. Foto: EFE

El mundo rural no está vaciado de violencia machista

Publicado por: agro 25 de noviembre de 2022

Una de cada tres víctimas mortales de la violencia machista en España en 2022 han sido asesinadas en municipios de menos de 20.000 habitantes, mientras que la población que vive en estos entornos apenas supera el 10 % del total.

Son datos oficiales, del padrón y de las estadísticas de violencia de género, que dejan traslucir el particular acento de esta lacra en los entornos más rurales, aquejados de graves problemas de despoblación pero donde los asesinatos machistas están sobre representados.

Detrás de las estadísticas y de los mapas, de las cifras y de los porcentajes, hay vidas truncadas, las de las 13 familias de asesinadas sólo en lo que va de 2022 en este estos entornos.

Son unas víctimas que tienen más obstáculos a la hora de denunciar y de conseguir la atención integral que se garantizó por Ley hace casi dos décadas, según las expertas consultadas por Efeagro.

Los datos facilitados hace sólo una semana en el VIII Congreso del Observatorio contra la Violencia Doméstica y de Género del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), indican que de las nueve víctimas mortales de la violencia machista en localidades de menos de 4.000 habitantes, solo cuatro habían denunciado previamente a su agresor.

Además, de las diez víctimas de municipios de entre 4.000 y 20.000 vecinos, solo lo hizo una; por el contrario, de las 18 víctimas de localidades con más de 50.000 habitantes, 11 sí habían presentado denuncia.

Más presión social, dependencia económica, falta de recursos y de medios de transporte, la revictimización y la escasa identificación de su realidad en las campañas de concienciación globales son algunas de las respuestas que arguyen las expertas cuando se les pregunta sobre la especificidad de la violencia de género en el territorio.

Hay otras variables que desgraciadamente se comparten con los entornos urbanos: hay víctimas -y verdugos- cada vez más jóvenes.

La presidenta de la Federación de mujeres rurales (Fademur), Teresa López, apunta que hasta ahora lo que dicen todos los informes es que, efectivamente, se denuncia menos "porque hay una mayor dificultad para acceder a los recursos" y eso "condiciona mucho" que las víctimas sean conscientes de que lo son.

Su organización presentó hace unos tres años el primer estudio que ponía cifras y voz a esa realidad -de expertas y de víctimas- y situaba los condicionantes "adicionales" que pueden tener estas mujeres, recuerda, como la presión social o las dificultades para acceder a la información.

Con su proyecto, "cultivando igualdad", llevan este tema a todo su programa formativo para contribuir a que la violencia deje de ser un tabú.

La urgencia de la conexión, también en esta lucha

López aborda otro tema preocupante y eminentemente técnico: las brechas digitales que hacen que las pulseras -para evitar que el agresor se acerque- que van por una frecuencia distinta a la de los móviles y muchas veces se quedan sin cobertura provocando falsos positivos; "eso condiciona muchísimo la vida de las mujeres", recalca.

Trinidad Navarro trabajó como técnico en el programa Cultivando Igualdad durante años en Almería y asegura que de su experiencia constata que "no existe un perfil dentro del ámbito rural y cualquier mujer puede ser víctima de violencia".

"Como todo lo rural está un poquito abandonado. Nos enfrentamos sobre todo a una población muy pequeña donde todo el mundo se conoce, donde hablar del tema de la violencia es tabú todavía, donde los medios escasean", apunta.

Y es que la "gran diferencia entre una violencia y otra no en la víctima, no en el agresor, sino en los medios, en esa red que estamos tejiendo socialmente en la que aún nos quedan huecos por donde se nos están escapando las mujeres", lamenta.

La atención legal

Gloria Serrano es abogada y lleva cuatro años defendiendo a víctimas de la violencia en la provincia de Córdoba; reconoce que no ayuda que se conozca todo el mundo, incluidos los agentes de las fuerzas de seguridad o los funcionarios del juzgado.

Alerta de que en estos entornos es fácil volver a revictimizar a las mujeres y menciona el "retraimiento", la "culpa" y la "vergüenza" como elementos que siguen frenando el momento clave de denunciar.

Llama la atención sobre cómo juega también un papel importante en estos procesos el control económico, la centralización de los servicios judiciales -sobre todo los especializados- y aunque sigue habiendo más casos "de los que nos gustaría", legalmente "está todo dicho con la ley integral y no se pueden dar pasos atrás".

No hay pasos legales atrás pero siguen siendo muchas víctimas, así que, como cada 25 de noviembre, hay que volver a exigir que las mujeres en general, y las rurales en particular, puedan sortear todos los obstáculos y salir de la espiral de la violencia machista, antes de que sea demasiado tarde.

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