La Unión Europea y la India han cerrado este martes en Nueva Delhi las negociaciones para un histórico Tratado de Libre Comercio (TLC) tras 18 años de diálogo intermitente.
Bautizado por los negociadores como "la madre de todos los acuerdos", el pacto marca el fin del proteccionismo indio y reducirá la dependencia estratégica de ambos bloques respecto a China.
En el caso europeo, refleja además la aspiración de buscar nuevos socios y prometedores mercados en medio del caos geopolítico de la segunda Administración Trump.
Estas son las claves principales del acuerdo que acaban de sellar la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y el primer ministro indio, Narendra Modi:
Los tres pilares
Para evitar que las diferencias técnicas hicieran descarrilar todo el proceso, los negociadores dividieron el pacto en tres tratados independientes pero vinculados políticamente, explicó a EFE una fuente próxima a las negociaciones.
El núcleo duro es el Tratado de Libre Comercio (TLC), que elimina aranceles en el 90 % de los productos; un segundo acuerdo de Protección de Inversiones para dar seguridad a las empresas; y un tercero sobre Indicaciones Geográficas (IG) para proteger productos con denominación de origen como el champán, el queso feta, el té Darjeeling o el arroz basmati.
El muro de los coches y el vino
El acuerdo contempla reducir los aranceles del 110 % actual a un entorno del 40 % inmediato para vehículos de lujo, con una bajada progresiva al 10 % en los próximos años.
Bruselas también logra ventajas en maquinaria industrial, aeronáutica, química y vinos, donde se aplicará una rebaja gradual. A cambio, la UE abre sus puertas al textil indio.
Sin embargo, para cerrar el pacto se han excluido los productos agrícolas sensibles como lácteos y cereales.
El objetivo de los 100.000 millones
Bruselas aspira a que este marco fomente inversiones por valor de 100.000 millones de euros en la India durante los próximos 15 años, con el objetivo de triplicar la presencia de empresas europeas.
El escollo principal ha sido el mecanismo de resolución de disputas (ISDS); en las negociaciones se propuso un sistema híbrido que protege a los inversores europeos frente a expropiaciones, pero garantiza el derecho a regular del Estado indio en temas de interés público para evitar demandas abusivas.









