Clase bussiness del Boeing 787 Dreamliners de Air Europa. Foto: EFETUR/Cedida por Air Europa

Clase bussiness del Boeing 787 Dreamliners de Air Europa. Foto: EFETUR/Cedida por Air Europa

VUELOS

Cuando volar a Bogotá es todo un lujo

Publicado por: BEATRIZ MAPELLI / EFETUR 11 de julio de 2016

Era el vuelo inaugural y se hacía en un Boeing 787 Dreamliner, la aeronave elegida para cubrir la ruta Madrid-Bogotá de Air Europa. Describir aquel trayecto como cómodo es quedarse corto. Desde que los pasajeros accedimos a nuestros asientos ya supimos que el viaje a la capital colombiana arrancaba con buen pie.

Un Boeing 787 Dreamliner bautizado con el nombre de Julio Iglesias, esa es la aeronave elegida para cubrir la nueva ruta Madrid-Bogotá que Air Europa inauguró el pasado 28 de junio.

De última generación

Se trata de un avión que forma parte de la renovada flota de largo alcance de la compañía y que culminará en 2022 tras la incorporación progresiva de otros 21 B-787. En el B787 se disfruta de un viaje de diez horas en el que pantallas con programación personalizada, alta gastronomía y amplios asientos hicieron las delicias de los 296 pasajeros que colmaron aquel vuelo inaugural -22 de ellos en clase business-.

A lo anterior, se suman otros alicientes como el servicio wifi, que se ofrece gracias al sistema eXConnect de Panasonic Avionics Corporation, y el sistema eX3 IFE, que pone a disposición del pasajero una amplia oferta de entretenimiento mediante juegos, música o una selección de películas.

Juan José Hidalgo presidente de Air Europa y Julio Iglesias. Foto. Cedida por Air Europa
Juan José Hidalgo presidente de Air Europa y Julio Iglesias. Foto. Cedida por Air Europa

Esta aeronave con la que, en palabras del presidente de Air Europa, Juan José Hidalgo, “se escribe otro capítulo en la historia de la compañía”, combina el buen rendimiento medioambiental con una tecnología que permite consumir un 20% menos de combustible, produce un 20% menos de emisiones “que cualquier otro avión de tamaño similar”, y puede llegar a reducir el tiempo de vuelo hasta 40 minutos.

Y todo esto se traduce en un confort digno de disfrute, que transforma el viaje en un paseo por el cielo donde el avión, lejos de resultar desagradable, simula una velada de cine y gastronomía. Sin darnos cuenta aterrizamos en Bogotá descansados y dispuestos a descubrir todos los atractivos de la capital colombiana.

Secciones : Turismo Viajero