Gloria Mallebrera se ha alzado con el apetecible premio de ‘El concurso de Efetur’, gracias al cual podrá disfrutar de una estancia de dos noches para dos personas en el Sallés Hotel Pere IV de Barcelona, así como de una cena también para dos en el Garum Restaurant del propio hotel.
“Estoy flipando”, ha exclamado esta alicantina de nacimiento y madrileña de adopción al conocer la noticia. “El día de hoy no había empezado muy bien, por culpa de un tremendo atasco en la M30. Sin embargo, esto lo arregla todo”.
A punto de cumplir 36 años, este premio supone para ella un regalo por adelantado, del que hará uso “un poco más adelante, cuando llegue el buen tiempo”. Así podrá pensarse con quién quiere ir, “aunque probablemente sea con algún amigo”.
Esta supervisora de restauración conoce ya Barcelona, si bien en esta visita espera poder recorrerla desde un punto de vista más hedonista, pues “la mayoría de las veces que he ido ha sido por trabajo y no he tenido muchas oportunidades de hacer turismo”.
Amante de los vinos, conoció Efetur por un reportaje que hablaba sobre enología y desde entonces no ha dejado de seguirnos.

El premio
El Sallés Hotel Pere IV, de cuatro estrellas, recibe al visitante en un imponente hall de estilo clásico y materiales modernos que se combinan para dar forma a un ambiente cálido y elegante. El mismo que define a sus habitaciones amplias y confortables, algunas de ellas dotadas de terraza y todas provistas de wifi gratuito, minibar y televisor de 32 pulgadas con satélite y TDT.
Ser cliente del hotel también incluye libre acceso al spa. Este espacio se distribuye sobre una superficie de 120 metros cuadrados y cuenta con una piscina con cascadas, jacuzzi, sauna, baño de vapor y duchas de tres tipos: nebulizante, tropical y secuencial. Junto al spa, un gimnasio y una cabina de masajes dan la bienvenida a quienes buscan otro tipo de experiencias.
La oferta gastronómica del Sallés Hotel Pere IV se concentra en el Garum Restaurant, un espacio que seduce al comensal con una extensa selección de vinos y una cuidada cocina que fusiona los sabores mediterráneos con la creatividad catalana. Para los que prefieren comidas más ligeras e informales, el hotel también pone a su servicio el Vintage Café, en el que se pueden consumir todo tipo de snacks a lo largo de todo el día.









