Estos resultados, contenidos en el informe de 2023 de Fairtrade, son «positivos, pero se encuentra muy por debajo de otros países europeos, donde el consumo per cápita alcanza los 16 euros», ha señalado el director de Fairtrade Ibérica, Álvaro Goicoechea.
Además, el sello, que está presente en el 95 % de los productos de comercio justo que se consumen en España, generó en 2023 una «prima» de 1,4 millones de euros por el consumo en España y Portugal, que se destina a mejorar tanto los negocios y operaciones de los productores como sus comunidades, y que representa un crecimiento del 2 % en comparación con 2022.
Aumenta la oferta
El representante del sello en España y Portugal ha explicado que, si bien algunos de los alimentos más emblemáticos del comercio justo, como el cacao, el azúcar, el café o la banana han subido de precio, el motivo del incremento del consumo per cápita no se encuentra en la inflación, sino en los volúmenes.
En este sentido, ha valorado que las cadenas de distribución y las marcas están apostando cada vez más por la sostenibilidad, lo que conlleva que cada vez haya más productos con sellos de comercio justo disponible para un consumidor español.
Así, el número de marcas que ofrecen productos con sello Fairtrade ha crecido un 61 % en los últimos cinco años, un aumento que incluye 91 nuevas marcas extranjeras (+58 %) y 35 nuevas marcas españolas (+67 %), según datos de la certificadora.
En particular, las marcas de cacao representan un 22 % y han experimentado un crecimiento del 32 % desde 2019.
Lejos del entorno europeo
No obstante, Goicoechea ha apuntado que España lleva años de retraso en comparación a otros países europeos y que ahí reside la clave por la que hay tanta diferencia en el consumo pér cápita nacional y del entorno.
Ha ilustrado que en Alemania, por ejemplo, dos cadenas de supermercado líderes en sostenibilidad llevan unos 10 años poniendo en el mercado entre 60 y 70 productos de comercio justo.

Mientras, en España, la marca líder de la distribución supone, en función de la categoría, entre 35 % y 40 % por ciento de las ventas de alimentación y, según ha expresado Goicoechea, por el momento no está apostando por la sostenibilidad de forma concreta en la oferta de productos en sus lineales, «por lo que casi un 40 % de la cesta de la compra se queda fuera» del comercio justo.
«Yo creo que (esa diferencia de consumo per cápita) es más un tema de oferta que de demanda, ha expresado Goicoechea, quien ha apuntado que la demanda va en aumento con las nuevas generaciones de jóvenes que llegan con valores «intrínsecos» de compras responsables y que considera que lo hace falta es «un mayor porcentaje de oferta de productos de marca blanca que apuesten por la sostenibilidad».
El cacao sigue siendo el producto estrella
El cacao continúa siendo el producto con mayor penetración en el comercio justo en España y en 2023 representó el 71 % del total de las ventas con el sello Fairtrade (103 millones de euros).
Otros productos que también mostraron una presencia significativa en 2023 fueron el café, con el 15 % de la facturación total (22 millones de euros); el azúcar, con el 7,5 % (11 millones); y el té, con el 1 % (1,5 millones).
Goicoechea ha explicado que la prominencia del cacao se debe, entre otras cosas, a que cuenta con un amplio surtido de hasta 50 o 60 tipos de productos distintos en función de la época del año, desde turrones en Navidad a helados en verano.
Expectativas para 2024
De cara a este 2024, Goicoechea se ha mostrado optimista y ha adelantado que prevé las ventas vuelvan a crecer, aunque ha advertido que las empresas se encuentran con un «tsunami regulatorio» encima de la mesa que «tienen que tratar de ordenar».
En este sentido, ha explicado que este año entrará en vigor un reglamento europeo sobre deforestación que afectará a productos como el cacao y el café y que seguidamente vendrá una diligencia sobre derechos humanos, a la que darán continuidad otras normativas los años siguientes.
Por ello, Goicoechea cree que sería bueno «tratar de encajar las piezas desde el principio», de una sola vez, para que las empresas no tengan que cambiar su modelo operativo cada año con cada nueva reglamentación.









