Entre los municipios favoritos para disfrutar de ello destaca Silves, en las faldas de la sierra de Monchique. Fue la capital árabe, rica, poderosa, bella y lujosa. Allí vivió el príncipe enamorado Ibn-Almundim, quien según la leyenda hizo plantar los miles de almendros para contentar a su esposa Gilda, quien añoraba la nieve de su tierra.
El castillo de esta localidad es el mejor conservado del Algarve y uno de los principales exponentes de la arquitectura militar islámica existente en Portugal que permite al viajero volver la vista al siglo XI. Precisamente, una de las panorámicas más espectaculares de la región es la que se puede contemplar desde sus murallas y torres, que dominan la ciudad y el paisaje natural del valle del río Arade, con suaves colinas y los campos blancos, no de nieve sino de flores, como telón de fondo.
Si no puedes sumarte a este acontecimiento natural, apunta en la agenda un fenómeno similar que cada año se vive en el cacereño valle del Jerte, la floración del cerezo. Y es que cada año hay muchas rutas con las flores como protagonistas.
Flores y mucho más en el Algarve
Viajar al Algarve es encontrar un destino completo, asequible, cercano y con muchas posibilidades. Por ejemplo, los amantes del golf pueden gozar de uno de los rincones mejor preparados para la práctica de este deporte. No en vano el sur de Portugal fue distinguido, por tercera vez, como el mejor destino de golf por su relación calidad-precio, según los lectores de una revista especializada en esta práctica.
Los aficionados a pasar las vacaciones en alta mar tienen en el Algarve la Marina de Vilamoura, que es la mejor marina internacional según la votación de los propietarios de embarcaciones de la Asociación The Yacth Harbour. Con 40 años de experiencia, fue pionera y ha sabido adaptarse su infraestructura para dar respuesta a las necesidades del sector.
También en el mar, pero bajo el agua, puede llevarse a cabo una de las propuestas más novedosas de la región. Se trata de Ocean Revival, en Portimao, un recorrido para bucear entre arrecifes artificiales, en concreto, entre los cuatro buques de guerra de la armada portuguesa hundidos para crear un lugar único en el que sumergirse.
Y es que una de las caras más reconocidas del Algarve es su espectacular costa, con playas de arena fina y aguas transparentes. Por ello, fue considerada en 2014 como el mejor destino europeo de playa en los World Travel Awards.
Tierra adentro, una alternativa por estrenar es la Gran Ruta del Guadiana, un sendero de 65 kilómetros que unirá el Algarve con la Ecovía del Litoral, hasta llegar Sagres.
El buen comer y beber es otro de los puntos fuertes del Algarve. Casi recién nacida, su Ruta del Vino reúne a siete bodegas preparadas para enseñar al visitante el proceso de elaboración de sus vinos, una parte importante de su paisaje y de la idiosincrasia de esta región vecina.
Ya sabes, si está buscando dejar atrás el gorro, la bufanda y los guantes, el Algarve puede ser una buena alternativa.









