La guerra en Irán, cruzada con la de Ucrania, y el cambio climático han encarecido los precios de los alimentos en España, pero su impacto se agrava en países del sur y del este del Mediterráneo, que sufren crisis por la falta de abastecimiento. Organismos y expertos internacionales concluyen, con motivo del Día Mundial de la Alimentación que se conmemora este viernes, que en los últimos doce meses se ha complicado el acceso a los alimentos como consecuencia de la situación geopolítica.
La propia organización de la ONU para la Agricultura y la Alimentación (FAO) recuerda que el mundo produce alimentos suficientes, pero 645 millones de personas padecen hambre y 2.690 millones no pueden permitirse una dieta sana.
«La situación ha empeorado», según declara a EFE Agro el director de la sede de Zaragoza del Centro Internacional de Altos Estudios Agronómicos Mediterráneos (Ciheam), Raúl Compés.
Desde Ciheam -organización intergubernamental compuesta por 13 países ribereños mediterráneos-, Compés ha apuntado que las razones del empeoramiento son el alza los costes de la energía y del transporte (de alimentos y fertilizantes), las interrupciones comerciales a causa de las guerras y los fenómenos climáticos extremos.
La profesora de la Universidad de Waterloo (Canadá) Jennifer Clapp, del Panel Internacional de Expertos sobre Sistemas Alimentarios Sostenibles (IPES-Food, en sus siglas en inglés), ha calificado de «muy preocupante» la coyuntura, porque una de cada tres personas no pueden costearse una dieta sana.
Crisis al sur y al este del Mediterráneo
Compés ha explicado que los conflictos han agravado los problemas de inseguridad alimentaria que había en Egipto, Líbano, Túnez, Libia o Siria, muy dependientes de materias primas básicas como los cereales, sin olvidar los de Palestina.
La inestabilidad económica y los problemas de inflación en estos territorios limitan su capacidad para proteger a los más vulnerables, a lo que se unen las sequías prolongadas.
Situación en España
No se puede comparar España, potencia exportadora, con esos países en crisis, pero si se analiza la cesta de la compra en detalle hay un encarecimiento y, además, la inflación de 2025 y de 2026 se ha concentrado en los productos frescos, según ha subrayado Compés.

Los últimos datos del IPC señalan que la alimentación se ha encarecido un 2,7 % en el último año, las hortalizas cultivadas un 17,3 % y los huevos un 12,3 %.
Además, los agricultores y los pescadores atraviesan problemas de rentabilidad por el coste energético como consecuencia de la guerra en Irán, mientras que las organizaciones de consumidores como la OCU han alertado también de las dificultades de las familias en la cesta de la compra.
¿Soluciones?
El director de Ciheam-Zaragoza ha apuntado que una solución podría ser la autosuficiencia alimentaria, sobre todo en cereales, pero en el norte de África y en Oriente Medio ahora mismo no es «una estrategia realista, cuando dependen del agua almacenada en los acuíferos».
Ha abogado por asegurar los aprovisionamientos desde los corredores críticos, en el estrecho de Ormuz o en el mar Negro: «Es vital que la comunidad internacional se movilice para que los alimentos no se vean afectados (por las guerras)».
También ha defendido que entre los países del Mediterráneo se «profundice en una integración regional», al igual que existe la Unión Europea, para que los flujos comerciales estén garantizados y no se vean sometidos a decisiones políticas cuando hay crisis.
Y ha apostado por la reducción de despilfarro o la apuesta por una agricultura inteligente -con inteligencia artificial, sensores para medir el suelo, el agua o las plagas-.
La coordinadora general de IPES-Food, Katarina Jurikova, ha explicado a EFE Agro que el mundo produce alimentos para todos, pero hay «desigualdades», porque la concentración en grandes corporaciones sube los precios y presiona al agricultor.
Por ello, ha pedido políticas para estabilizar los precios y medidas sociales, como por ejemplo en los comedores escolares o en la distribución.
IPES-Food se ha referido también a la condiciones de los trabajadores del primario: «La Unión Europea gasta millones en subvencionar su agricultura, deberían estar condicionados al respeto de las condiciones laborales», según Jurikova









