Valentina Ciardulli. Foto: Ben Roberts // SOLO USO EDITORIAL//

DÍA DE LA MUJER

La travesía de una mujer italiana para hacerse con el bocadillo español

Publicado por: EFEAGRO/Celia Arcos 3 de marzo de 2022

A sus 42 años, Valentina Ciardulli, natural de Nápoles y afincada en Madrid desde 2015, amasa con sus propias manos los “moñetes” que cada día vende en su puesto del madrileño mercado de Antón Martín después de que una noche, en un sueño, se le ocurriese la idea: “me he inventado un monoproducto”, confiesa.

La historia de esta italiana es el relato de una mujer que ha tenido que superar sus “miedos”, según explica a Efeagro, para poder abrirse paso y competir en un mercado en el que tiene frente a ella productos típicos y reconocidos de su país.

A sus espaldas lleva el peso de haber tenido que tomar una decisión, reconoce que llegó un momento en el que tuvo que decidir si seguía “trabajando en el restaurante en el que estaba” de cocinera, o comenzaba su propio camino en el emprendimiento.

Actualmente, llega a amasar al día más de un centenar de “moñetes”, la mezcla, según detalla, entre un plato típico siciliano y el característico bocadillo español.

El moñete, la idea que le rondaba la cabeza

Tras decidir dejar el restaurante en el que trabajaba y dedicarse durante un tiempo a otro empleo, Valentina usó la prestación por desempleo que le quedaba para desarrollar su proyecto culinario.

“Quería crear un producto para todos, que se pudiese tomar en cualquier momento del día” explica.

Moñete Carmela. Foto: Gema Graciano//SOLO USO EDITORIAL//

Bajo esta premisa nació el “moñete”, un producto que, al igual que el bocadillo, se cierra por abajo y por arriba, en que caben tanto salado como dulce y que defiende como “italiano” pero “de nombre español”.

"Un producto para todos"

Así, en una cena con amigos les dio a probar el “invento” y, en septiembre de 2019 pasó a llenar de “moñetes” el que desde ese momento se convirtió en su propio puesto en el mercado madrileño.

Delegar, una tarea pendiente

Pocos meses después de su apertura se vio obligada a cerrar las persianas del puesto debido a la pandemia provocada por la covid-19, así pasó a establecerse en el mundo virtual, donde durante dos meses deleitó a sus seguidores con “videorecetas”.

“Me sentía sobrepasada”, recuerda la italiana cuando habla sobre el día del cierre, el 14 de marzo de 2020.

Aún así, más allá de la pandemia y el parón que esta provocó en la actividad productiva, confiesa que “el primer obstáculo” que se ha encontrado a lo largo del proceso de emprendimiento ha sido ella misma.

Valentina indica que “todavía” amasa sola.

Ella se encarga de gestionar todo el establecimiento por su propia cuenta ya que, acepta que le cuesta “delegar”.

En este sentido, explica que “emprender solo es difícil” pero emprender como mujer “también lo es” y, reconoce que le ha fallado la “mentalidad” para sentirse totalmente capaz de llevar la parte empresarial del negocio.

Al hablar de esta inseguridad la italiana se compara con su hermano, también emprendedor, para aclarar que, según su experiencia, en los hombres percibe que, “aunque no nacen con un espíritu emprendedor” tienen “menos miedo” a la hora de poner en marcha un negocio.

Tal es así, admite, que con el tiempo ha necesitado ayuda.

En este sentido, explica que entendió que requería de la “ayuda de las mismas mujeres” y “escuchar de ellas” lo que le estaba sucediendo a sí misma. Por ello, se apuntó a un programa de mujeres emprendedoras para conocer las experiencias de más compañeras y poder ponerlas en común.

Valentina comenta que entre los consejos empresariales que puede recibir de su hermano o de otras mujeres también emprendedoras hay “una brecha” en la que observa esa diferencia de mentalidad y confianza en sí mismo entre hombres y mujeres.

Asimismo, de esta experiencia la cocinera se lleva el haber conocido la realidad de mujeres emprendedoras más jóvenes en las que comienza a ver un cambio de mentalidad y más seguridad en sí mismas.

La travesía que la llevó de empleada de un restaurante a un puesto propio en el mercado de Antón Martín, le ha dado a Valentina “poco a poco” más confianza y nuevos clientes que, gracias a sus videorecetas durante la pandemia, un año después, conocen el “moñete”: El bocadillo italiano con nombre español. 

Secciones : Gastronomía