El sector del vino ve clave apoyarse en los pactos de libre comercio para crecer

Enlace copiado
El sector del vino español ve necesario apoyarse en acuerdos de libre comercio (como el de la India o con los países del Mercosur) y revalorizar sus exportaciones para "seguir creciendo", según recoge una revisión del plan estratégico elaborado por la consultora KPMG para la interprofesional OIVE.

Esta revisión ha sido presentada durante unas jornadas en las que se ha puesto el foco en los acontecimientos recientes a nivel geopolítico, marcados por la guerra arancelaria, y de tendencias de consumo decreciente que han hecho necesario repensar este plan presentado al sector en 2022.

El socio responsable de Consumo y retail de KPMG, Enrique Porta, y la directora de la Interprofesional del Vino de España (OIVE), Susana García, han presentado esta revisión que establece ejes de actuación a la vez que pone el foco en retos y oportunidades.

Exportaciones y acuerdos comerciales

En un contexto marcado por el avance de acuerdos comerciales de libre comercio entre la Unión Europea y otras partes del mundo, el responsable de KPMG no ha dudado en que «hay que apoyarse» en esos pactos «para seguir creciendo» pero el reto es ver «cómo se construye» esa categoría -el vino- en destinos cuya cultura no está tan asociada a esta bebida.

El plan revisado por KPMG ve oportuno valorizar más las exportaciones de vino español porque apenas han cambiado en estos años respecto a otros competidores.

La revisión pone cifras a esto: generar 484 millones de euros adicionales de valor para el sector en 2027 pero también pone el foco en la necesidad de mantener una revalorización creciente (+3,6 % anual) en el mercado español.

A nivel de países concretos, este experto ha incidido en la necesidad de captar más cuota de mercado en los principales países consumidores, siendo EE.UU. el más importante.

Aunque los aranceles de dicho país «suponen un problema» al encarecer el producto en destino, «nuestra base de precios es baja en comparación» con otros competidores, ha reseñado.

Otros factores

La revisión tiene en cuenta muchos otros factores que han impactado en la bajada de la demanda global del vino ante una buena oferta.

Los hay tecnológicos, porque la creciente influencia de las redes sociales y tecnologías como la IA están influyendo en pautas de consumo; regulatorios, por el avance de impuestos especiales y advertencias sanitarias para controlar y reducir el consumo de alcohol; o socioculturales, por la tendencia hacia la moderación, bienestar físico y los hábitos saludables, especialmente en consumidores más jóvenes.

Retos y oportunidades

De este análisis se han concluido una quincena de retos y oportunidades concretos, entre los que se incluye el riesgo de abandono de viñedos por falta de mano de obra.

Por eso, este plan, que se amplía un año (hasta 2028), pretende detener la pérdida de superficie de viñedo para estabilizarla en las 911.000 hectáreas.

Ante la tendencia decreciente de consumo, el reto es conseguir un consumo interno ajustado a 11 millones de hectolitros anuales.

El despunte del vino sin alcohol

En oportunidades, se recogen algunas concretas como el despunte del vino sin alcohol, el creciente interés por el vino ecológico (el plan revisado quiere lograr un 26 % de viñedo ecológico en 2027) y la apuesta por el enoturismo porque, de hecho, se ha conseguido ya el objetivo de 2,9 millones de enoturistas en 2024.

La revisión rebaja la acciones a 81 (frente a las 101 anteriores), se engloban en 21 iniciativas y 10 ejes que giran sobre aspectos como el reforzamiento de imagen, equilibrio entre oferta y demanda, consumo responsable, sostenibilidad, enoturismo, talento, digitalización e innovación.

La directora de OIVE, Susana García, ha apostado por generar valor: «la única senda que hay es valorizar productos porque genera rentabilidad a lo largo de la cadena de valor», ha remarcado.

Además, es partidaria de trasladar al consumidor la imagen de que el vino español es un «referente de la cultura del país, su gastronomía, su territorio y de su desarrollo socio-económico» y «compatible con un estilo de vida saludable».

García ha incidido en que en los últimos años ha habido una «ruleta de acontecimientos» a nivel global comercial que han cambiado «bastante» los entornos de producción y comercialización de productos como el vino.

«No tenemos el mejor de los escenarios» por delante porque «hay mucha» competencia, pero García es partidaria de lanzar un mensaje «positivo» y pensar «entre todos» cómo actuar «para defender lo que hacemos y continuar».

El sector vinícola no puede quedarse «pasivo» y mostrar «resistencias al cambio» porque es necesario «adaptarse sin perder la esencia» y llevar al vino español «al lugar que merece».

Descubre más desde EFEAgro

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo