Turismo cultural

Cervantes, ¿nuevo atractivo para Madrid?

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El pasado 17 de marzo se hizo pública la identificación de los restos de Miguel de Cervantes y su esposa, Catalina de Salazar, entre los encontrados en la cripta de la iglesia de las Trinitarias, en Madrid. Un motivo más para visitar el Barrio de las Letras.

El propio ministro de Educación, Cultura y Deporte, José Ignacio Wert, auguró que esto dará nueva vida al Barrio de las Letras de la capital. «De la misma forma que en Inglaterra la tumba de Shakespeare es un lugar de peregrinaje cultural para los ingleses».

Las monjas trinitarias del convento de la calle Lope de Vega consideran que los restos del escritor deben reposar en la iglesia «para que la gente los pueda ver», según expresó a Efe la madre superiora, sor Amada de Jesús. Y todo indica que así será puesto que, como recalca sor Amada, así lo quería el propio Cervantes.

El convento de las trinitarias

Antes de llevarse a cabo la investigación que acaba de concluir, ya se daba como seguro que Cervantes había sido enterrado en el convento de las trinitarias. De hecho, así figuraba en su partida de defunción y así lo han considerado desde hace cuatro siglos las hermanas trinitarias.

Cervantes y Madrid, incluso el pequeño convento de la calle Lope de Vega, se han colocado en los últimos días en las primeras páginas de la actualidad mundial y el escritor ha sido trending topic. El acontecimiento ha situado en el mapa un barrio de Madrid que ya contaba antes con sobrados motivos para constituir una ruta turística, el Barrio de las Letras.

Y es que no es casualidad que Miguel de Cervantes fuese enterrado aquí. En este barrio, cuya columna vertebral es la calle Huertas y que se extiende desde el Paseo del Prado hasta la plaza de Santa Ana, vivieron grandes escritores del Siglo de Oro como Quevedo, Lope de Vega o el propio Cervantes.

El Barrio de las Letras

La huella de estos literatos en el barrio queda patente en las citas de sus obras que están grabadas en los adoquines de la calle huertas o en las placas de las calles. En la calle Lope de Vega se halla el convento de las Trinitarias Descalzas, donde una placa conmemorativa ha recordado, hace ya mucho tiempo, que en algún lugar de dicho convento reposaban los restos del autor de El Quijote.

Cerca de allí, precisamente en la calle Cervantes, está la casa-museo de Lope de Vega, que también está enterrado en el Barrio de las Letras, concretamente en la iglesia de San Sebastián, en la calle Atocha. Allí se guardan también la partida de nacimiento de Ramón de la Cruz, la de defunción de Lope de Vega y los registros de matrimonio de Larra, Bécquer o Zorrilla.

Vista del estudio de la que fuera la casa de Lope de Vega en los últimos 25 años de su vida en el corazón del Barrio de las Letras de Madrid. EFE/J.C.Hidalgo
Vista del estudio de la que fuera la casa de Lope de Vega en los últimos 25 años de su vida en el corazón del Barrio de las Letras de Madrid. EFE/J.C.Hidalgo

También Tirso de Molina -una estación de metro cercana lleva su nombre- y Calderón de la Barca vivieron en algún momento en este barrio que era el centro neurálgico de la cultura de la época. En aquellos momentos eran las corralas de vecinos las que acogían las representaciones teatrales y las obras de algunos de estos insignes escritores alcanzaron fama en alguno de esos populares lugares como el corral de comedias del Príncipe, que actualmente es el Teatro Español, en la plaza de Santa Ana.

Los enemigos declarados Góngora y Quevedo también vivieron en el Barrio de las Letras. Curiosamente, en la misma casa, que primero fue de Góngora y tiempo después la habitó el creador de El Buscón. Y muy cerca de la Plaza de Santa Ana tenemos la calle Álvarez Gato o callejón del Gato, de Luces de Bohemia de Valle-Inclán.

El atractivo cultural del barrio no termina ahí. El aledaño Museo del Prado es el mejor ejemplo de todo lo que se puede encontrar aquí, incluidas las iglesias, algunas de gran tradición en la devoción de los madrileños.

Pero el Barrio de las Letras es, además, zona de compras, de tapeo, de restaurantes y bares de copas. Uno de los barrios más céntricos de Madrid -al lado de la Puerta del Sol– y completamente peatonal en el que conviven los más tradicionales comercios y bares de barrio de esos «de toda la vida» con las propuestas más vanguardistas.

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