Ciegos por azares del destino, cinco guías turísticos ecuatorianos pasean a los visitantes del centro histórico por un Quito de experiencias sensoriales, una prueba de que la cultura no entiende de discapacidades y de que la mejor forma de ver no siempre es con los ojos.
Olfato, gusto, tacto y oído para transmitir la cultura del vino a invidentes
Las personas con discapacidad visual ya pueden contar con una actividad más de ocio, la visita a una bodega, en este caso, Emilio Moro, ubicada en la Ribera del Duero, que ha adaptado sus instalaciones para que puedan sentir la cultura del vino a través del resto de sentidos.

