Fotgrafía facilitada por el Ayuntamiento de Lisboa, de una vista de la ciudad desde uno de los "miradouros".

Fotgrafía facilitada por el Ayuntamiento de Lisboa, de una vista de la ciudad desde uno de los "miradouros" o miradores en español, desde los que se puede recorrer su historia. Foto: EFE / Armindo Ribeiro

PORTUGAL

Los "miradouros" de Lisboa, una visita panorámica de la historia

Publicado por: EFE / RENATA HIROTA 4 de noviembre de 2014

La leyenda dice que Lisboa, al igual que Roma, fue fundada sobre siete colinas y, aunque es algo incierto, lo que sí está claro es que hay muchos lugares con unas vistas privilegiadas de la ciudad, los famosos miradouros o miradores en español, desde los que se puede recorrer su historia.

Son más de siete y cuentan mucho más de lo que los ojos pueden ver desde las alturas de Lisboa, sorprendiendo tanto a turistas como a locales. El más famoso e imponente es el del Castillo de San Jorge, el mejor para una visión panorámica de la ciudad y del río Tajo. Construido en el siglo XI por los musulmanes, fue el último reducto de defensa durante la Reconquista, y luego se transformó en palacio real, adquiriendo posteriormente, a partir del siglo XVI, una función militar.

Un poco antes de llegar al Castillo, subiendo a pie o en tranvía desde la popular Baixa, está el miradouro de Santa Luzia, con una impresionante vista para el tradicional barrio de Alfama. Allí se puede conocer un poco más de la historia de Portugal en dos imágenes plasmadas en sendos azulejos: una de cómo era la Plaza del Comercio antes del gran terremoto de 1755 que destruyó gran parte de la ciudad y la otra sobre el ataque cristiano al Castillo de San Jorge en 1147.

Fotgrafía facilitada por el Ayuntamiento de Lisboa, de una vista de la ciudad desde uno de los "miradouros". Foto: EFE / Armindo Ribeiro
Fotgrafía facilitada por el Ayuntamiento de Lisboa, de una vista de la ciudad desde uno de los "miradouros". Foto: EFE / Armindo Ribeiro

Aún en la zona de Alfama, otro famoso mirador ofrece una vista inigualable de los tejados lisboetas y del puente 25 de abril: el de Nossa Senhora do Monte. Con un pequeño jardín y una capilla del mismo nombre al fondo, la tranquilidad más absoluta reina en el lugar, uno de los menos frecuentados. La capilla, construida en 1147 tras la reconquista, tiene una silla en su interior que, según la leyenda, perteneció al mártir San Gens de Lisboa, obispo de la ciudad.

Leyendas y vistas de Lisboa

De acuerdo con el periodista y autor del libro O Poço da Cidade: Crónicas Lisboetas, Appio Sottomayor, las embarazadas que querían dar a luz sin complicaciones se sentaban en esa silla de piedra, una tradición que habría seguido incluso la reina Maria Ana de Áustria, y que aún hoy se mantiene.  A pocos metros de allí está el Miradouro de Graça, bautizado en 2009 con el nombre de una de las asiduas, la poetisa Sophia de Mello, fallecida en 2004, cuya imagen en bronce vigila hoy el lugar. Ella vivía en el barrio de Graça, que actualmente atrae a artistas, músicos y bohemios. "Las casas han sido reformadas y muchos artistas ahora viven aquí", contó a Efe Elisete Santos, de 77 años, voluntaria en el Convento da Graça, junto al mirador.

Pero según Silvina Igreja, empleada de la cafetería que hay allí, antiguamente el ambiente era más animado. "Había más gente joven. Ahora la gente en el barrio es mayor y los turistas no hacen tanto alboroto", explica.

El mirador de Santa Catarina, en el barrio de São Paulo, también rinde homenaje a una figura importante de la historia de Portugal, aunque mítica: Adamastor, el gigante de los mares.

Según cuenta la leyenda, el cruel titán hundió numerosas embarcaciones portuguesas y sus andanzas inspiraron a poetas y escritores, incluido Luís de Camões, en su epopeya "Os Lusíadas". Allí nació la expresión en portugués "ver navíos desde el alto de Santa Catarina", cuyo origen se remonta a la invasión francesa, cuando el general Jean-Andoche Junot llegó a la cima y no pudo ver más que navíos de la familia real portuguesa huyendo hacia Brasil.

Fotgrafía facilitada por el Ayuntamiento de Lisboa, de una vista de la ciudad desde uno de los "miradouros". Foto: EFE / Armindo Ribeiro
Fotgrafía facilitada por el Ayuntamiento de Lisboa, de una vista de la ciudad desde uno de los "miradouros". Foto: EFE / Armindo Ribeiro

"Otra versión es que, en la época de las grandes navegaciones, las familias de pescadores y comerciantes que se lanzaban al mar iban a la colina a esperar a sus parientes y amigos", explicó Sottomayor, miembro también de la institución cultural Amigos de Lisboa.

Históricos miradores

"Para mí, los miradouros son de las cosas más bonitas que tenemos en Lisboa", declaró. "El de San Pedro de Alcántara, por ejemplo, tiene una particularidad que me encanta, que es una vista panorámica de todos los períodos de la historia de la ciudad, desde la época de los romanos y fenicios hasta el siglo XI", comentó el periodista.

Desde el río Tajo, donde fenicios y romanos se disputaban territorios, el Castillo de San Jorge y la Baixa, reconstruida tras el terremoto en el siglo 18, pasando por la Avenida da Liberdade, de arquitectura típica del siglo XIX, y el Parque Eduardo VII, hasta la zona más moderna de la ciudad, donde el pasado encuentra al siglo XXI, los miradouros permiten vislumbrar el pasado histórico de la capital lusa en una sola visión

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