Trabajan en el territorio, cuidan el hogar y las familias, y han sufrido desde hace siglos la invisibilidad de su papel y la desigualdad en el retorno de su esfuerzo, sea económico o moral, una situación que perdura y que se analiza en "Mujeres y agricultura: en la política española del siglo XX".
"La historia de la agricultura se ha escrito en masculino, pero es en gran medida una historia en femenino", así empieza el prólogo este libro escrito por cuatro historiadoras agrarias; Teresa María Ortega López, Ana Cabana Iglesia, Laura Cabezas Vega y Silvia Canalejo Alonso.
Un primer párrafo que explica cómo y por qué el papel de la mujer se concentró en el ámbito doméstico a lo largo del siglo XX, y que inicia su análisis con la creación del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA) en 1933 hasta la aprobación de la ley de Titularidad Compartida en 2011.
A lo largo de sus páginas estas cuatro historiadoras han encontrado un elemento común, "la invisibilidad" de las mujeres rurales en la historia y particularmente en la rural y agraria, explica en una entrevista a Efeagro, Teresa María Ortega.
Sin olvidar otro factor, la desigualdad, que hace que las mujeres del mundo rural "sufran una triple marginación; primero por ser mujeres, después por ser rurales y, por último, por trabajar en agricultura", señala.
Aunque cada vez son más mujeres que tienen la titularidad de la explotación y son propietarias y trabajadoras agroalimentarias, la realidad es que según los últimos datos que refleja el INE, en 2023 del total de 770.700 personas del sector de la agricultura, ganadería silvicultura y pesca, 202.600 son mujeres y 568.100 hombres.
La coautora del libro destaca que estos factores en un mundo masculinizado han dado lugar a que las mujeres traten de marcharse de los pueblos, ya que "son un ambiente hostil para ellas", en un contexto general de despoblación, dado en llamar la España Vaciada.

Del mismo modo que influye, como se refleja a lo largo del libro, el rol de cuidadora de la mujer, que también forma parte de las exigencias a las que se enfrentan en el territorio rural.
Y que se instaura cuando a la mujer se le asignan trabajos domésticos, además del cuidado de los miembros de la familia y la alimentación, detalla Ortega.
Y que, en su opinión, se deben "cambiar esas políticas e identidades que se les habían asignado a las mujeres desde tiempo inmemorial".
Según Ortega, en el texto se recogen otras cuestiones como la representatividad de las mujeres en las cooperativas y organizaciones agrarios, en las que "cómo buscar una aguja en un pajar", detalla.
En ese sentido, también repasa la ley de Titularidad Compartida de la explotaciones agrarias de 2011, con la que se pretende profesionalizar la actividad agraria de las mujeres, mejorar su participación en las organizaciones agrarias, visibilizar su trabajo en las explotaciones y fomentar la igualdad.
Según los últimos datos de marzo de 2024 recogidos por el Registro de Explotaciones Agrarias de Titularidad Compartida del Ministerio (Reticom), hay un total de 1.274 altas: hasta ahora los titulares de la tierra han sido "fundamentalmente hombres y en un porcentaje muy pequeño mujeres", remarca.
Problemas de la mujer rural del siglo XX que llegan hasta la actualidad y prueban que aún queda mucho trabajo por delante.






