El éxito en España se basa principalmente en que la vacunación de perros es obligatoria en 15 comunidades autónomas.
España goza de un buen nivel de protección frente a la rabia pero sigue con el foco puesto en Ceuta y Melilla donde se notifican casos periódicamente procedentes de Marruecos, un país inmerso desde 2019 en una estrategia antirrábica para acabar con la prevalencia de 400 focos en animales al año.
En el contexto del día mundial contra esta enfermedad que se celebra mañana, los expertos inciden en que el éxito en España se basa principalmente en que la vacunación de perros es obligatoria en 15 comunidades autónomas además de Ceuta y Melilla y su población de perros vagabundos es reducida.
No obstante, el "problema" que existía "hace 25 años" en España se mantiene "residualmente" y no es otro que la "fragmentación de políticas" sanitarias entre las distintas regiones, que son las que tienen la competencia en esta materia, según ha señalado a EFE Agro el catedrático de Sanidad Animal de la Universidad Complutense de Madrid, Víctor Briones.
Ha habido una "falta de armonía" que, "en ocasiones, no ha sido la deseada", ha remarcado.
La situación en Marruecos y el mundo
Mantener un control sobre la población de canes abandonados es crucial para que un país ponga contra las cuerdas a este virus letal, transmisible a los humanos y que, todavía hoy, mata a 60.000 personas en el mundo al año (el 99 % de los casos de rabia humana es por mordedura de perros infectados).
Briones ha incidido en la importancia que tiene para los intereses de España que Marruecos aborde con éxito esa estrategia, cuyo plan consiste en capturar perros abandonados (se calcula una población de 1,5 millones), esterilizarlos, vacunarlos y devolverlos a su medio para evitar que "otros animales, que no están ni controlados ni vacunados, ocupen su nicho".
Más allá de Marruecos, los dos "grandes polos" de concentración de la rabia se ubican en el África Subsahariana y la India.

Precisamente sobre la India, este experto ha avanzado que está comenzando a desarrollar otro programa que incorpora técnicas similares con el fin de controlar la circulación del virus entre los "más de 30 millones" de perros vagabundos que, se estiman, pasean por sus calles.
Estos esfuerzos son esenciales, bajo su punto de vista, para conseguir el objetivo propuesto por las autoridades sanitarias mundiales de acabar con las muertes humanas por rabia para 2030 (plan "Zero by 30").
Precaución a los turistas
Por su parte, el catedrático de enfermedades infecciosas en la Facultad de Veterinaria de la Universidad de Córdoba, Antonio Arenas, ha reparado en las precauciones que los turistas deben tener a la hora de visitar zonas donde la rabia es endémica y, más, si viajan con mascotas.
De hecho, ha recordado el caso de un perro infectado que mordió a cuatro personas en junio de 2013 en Toledo y que, previamente, había viajado con sus dueños a Marruecos, Cataluña y Aragón.
Supuso el primer caso detectado de rabia en España peninsular, Baleares y Canarias desde 1978 y hasta se celebraron jornadas para analizar este hecho en las que los profesionales subrayaron la necesidad de una vacunación periódica y obligatoria en todo el territorio.
Por todo ello, para el turista que vieja a zonas con casos de rabia en animales, aconseja "no interactuar con animales reservorio" -como los canes- y, en caso de ir con mascota, que ésta esté vacunada.
Al igual que Briones, es partidario de la vacunación periódica y obligatoria en todo el país: "Vacunar es muy conveniente" y, "lo ideal, sería que mantuviéramos un criterio uniforme a nivel de Estado".
Sorpresa científica
Más allá de la importancia que tiene la rabia en los perros -al ser los principales transmisores a humanos- la comunidad científica no deja de sorprenderse con la evolución de este virus ancestral.
Recientemente, la Organización Mundial de Sanidad Animal ha alertado de su detección en lobos marinos del Cabo, lo que supone un cambio "sin precedentes" en el comportamiento de esta patología y plantea "interrogantes para la conservación de la fauna silvestre, la salud pública veterinaria y la preparación frente a enfermedades transfronterizas".
Para la OMSA, este hecho demuestra cómo los patógenos pueden adaptarse a nuevas especies hospedadoras y "refuerza la importancia de una vigilancia integrada de la fauna silvestre, los animales domésticos y los seres humanos bajo el enfoque de "Una sola salud (One Health)".





