CERDO IBÉRICO

El retraso otoñal genera incertidumbre en la montanera a pesar de haber bellota de calidad

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Los productores confían en que el tiempo otoñal llegue ya y facilite la maduración de una cosecha de bellota que presenta calidades óptimas.

La falta de lluvia y el calor arrojan incertidumbre para la montanera del cerdo ibérico que empezará en los próximos días en las dehesas, si bien, los productores confían en que el tiempo otoñal llegue ya y facilite la maduración de una cosecha de bellota que presenta calidades óptimas en esta campaña.

La montanera es la época del año en al que el cerdo ibérico se alimenta principalmente de hierba y bellota y una de las zonas de producción se sitúa al norte de Córdoba donde está la sede de la Denominación de Origen Protegida «Los Pedroches».

Su secretario general, Juan Luis Ortiz, ha señalado que la percepción inicial de escasez de montanera se está desvaneciendo: «Hace unos meses se decía que había muy poca montanera» pero «no es real».

Un análisis más pormenorizado del nivel del fruto revela que hay menos bellota que el año pasado pero su tamaño es mayor.

La «clave» ahora es que el campo, y la bellota en concreto, «acabe de otoñar bien» y, para ello, ve esencial la generalización de las lluvias en este momento porque las precipitaciones caídas desde septiembre en esta zona de dehesa han sido «anecdóticas».

Este marco de calidad espera que se sacrifiquen cerca de 20.000 animales amparados con este sello, una cifra similar al año pasado.

Dehesas Reunidas es una empresa productora y comercializadora de productos del cerdo ibérico, con sede en Belmez (Córdoba); su gerente, José Javier Carbonero, ha asegurado a EFE Agro que viven con «mucha incertidumbre» las expectativas sobre la montanera por la falta de precipitaciones y las elevadas temperaturas.

Pasto para el ganado porcino. Efeagro/Covap
Cerdos en montanera. Efeagro/Covap

Un cambio en el patrón meteorológico en los próximos días permitiría que la bellota, que tiene un tamaño «bastante óptimo», termine su maduración y que nazca la hierba, «fundamental» también para la dieta del cerdo durante la montanera al facilitar su engorde y al aportarle antioxidantes, según ha apuntado.

De hecho, ha habido campañas anteriores con escasez de hierba que se tradujeron en montaneras «raras» en las que incluso la calidad del producto final pudo verse «un poco» perjudicada.

Desde la DOP «Dehesa de Extremadura», su director técnico, Álvaro Rivas, ha apuntado también a que la calidad de la bellota es «bastante aceptable» pero, al igual que en las otras zonas, están pendientes de una bajada de las temperaturas y de la llegada de las lluvias.

Aunque con «prudencia», Rivas augura una «buena montanera» para los cerdos que se crían bajo este marco de calidad.

Los ganaderos de esta DOP tienen «margen de maniobra» a la hora de meter sus animales en montanera porque gozan de una «baja carga ganadera» en el campo (2-4 hectáreas por cerdo).

Esta denominación espera que se sacrifiquen entre 15.000 y 18.000 cerdos en esta campaña, en una línea parecida a la anterior al ser un marco con unas producciones «más o menos estables».

Fuentes de la DOP «Guijuelo» ha señalado que las perspectivas son buenas pero se pueden complicar «si no empieza a llover» porque faltará la hierba y habrá caída prematura de bellota.

No obstante, desde esta DOP tienen en cuenta que, «en cuanto llueva un poco, la hierba brotará».

Con todo, este marco confía en sacrificar cerca de 45.000 cerdos ibéricos alimentados con bellota en esta campaña, similar también al año previo.

La zona de la sierra de Huelva es otra zona relevante de montanera y ahí tiene su centro de producción Cinco Jotas (grupo Osborne) que, además, gestiona ganado porcino en todo el suroeste peninsular, incluidas áreas de Portugal.

La portavoz de Cinco Jotas, María Castro, ha incidido en que la montanera de este año «vuelve a estar marcada por la buena cosecha» que presentan las encinas pero, también, «por el retraso de las lluvias».

Castro ha puesto el foco en que el agua es necesaria no sólo para madurar la bellota o para que el pasto crezca sino también para que se formen charcas naturales donde los animales «puedan hidratarse sin recorrer largas distancias».

Este «equilibrio natural es esencial» en la ganadería extensiva, donde los animales se crían «en libertad» y su bienestar resulta «determinante» para la calidad final del producto.

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