En un espacio con 2.100 empresas solo puede reinar un sustantivo, el comercio; aunque, cuando se trata de una feria de frutas y hortalizas, otro factor entra en juego: los sentidos con propuestas visuales y palatales que no dejan indiferentes como lo helados de champiñones o brócoli amenizados con el bullir de las conversaciones en múltiples idiomas y acentos.

