En el informativo semanal abordamos la vuelta de la ley contra el desperdicio alimentario, la aprobación del decreto anticrisis, la crisis de los "pélets" en en litoral del noroeste, y hablamos de tendencias gastronómicas
Comenzamos hablando del desperdicio alimentario porque el Gobierno ha retomado esta semana la ley que quiere atajar este problema. Es una iniciativa legislativa que no llegó a aprobarse en la pasada legislatura por la disolución de las Cortes y la convocatoria de elecciones. El texto es idéntico al anterior y entrará en vigor el próximo 1 de enero de 2025.
Para el ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación, Luis Planas, se trata de una norma que hace, sobre todo, pedagogía y con el fin de que no se tire absolutamente nada. Las empresas tendrán que tener un plan de prevención para identificar dónde se producen las pérdidas alimentarias y tomar medidas para minimizarlas. Además, establece una jerarquía de prioridades para el destino de los alimentos que inevitablemente se convierten en desperdicio. Las multas por incumplir la ley pueden llegar al medio millón de euros.
IVA PRECIOS
El precio de los alimentos y los impuestos que pagamos al comprarlos seguirá dando que hablar este año. Y es que la prórroga de la bajada del IVA a los básicos era una de las medidas del decreto anticrisis que el Gobierno ha salvado in extremis esta semana en el Parlamento.
Para ello, negoció ésta y otras propuestas con Junts. Entre ellas, dejar sin IVA al aceite de oliva, que actualmente tributa al 5 %. Se hará por un proyecto de ley con carácter de urgencia.
Será una medida que ayude, si bien la causa de esta inflación, según ha recordado el Gobierno, son la sequía y el cambio climático.
En el conjunto del año y pese a la bajada impositiva, hacer la compra es un 7,3 % más caro que hace un año, con el aceite de oliva como referencia que más se ha encarecido: hasta un 55 %.
CRISIS PÉLETS
Seguimos muy atentos al impacto de los pélets, esas bolitas de plástico que se han extendido por el noroeste del litoral español, fundamentalmente en la costa gallega. Su origen fue un vertido del carguero Toconao, que a principios de diciembre perdió seis contenedores frente a las costas de Portugal. Se detectaron cerca de Galicia y se han encontrado después en otras comunidades autónomas.

Los ecologistas, los pescadores y la propia Comisión Europea han mostrado su preocupación por la amenaza que suponen los pélets para el medio ambiente y para las actividades económicas marinas. Todos han concluido que es difícil, pero necesario, acabar con la contaminación.
El gobierno también ha dejado claro que, por el momento, no hay evidencia de que represente riesgo alguno para la seguridad alimentaria por lo que comer pescado y marisco es seguro.
SEGUROS AGRARIOS
El sistema español de seguros agrarios rompió todos los récords el año pasado porque generó más de 1.000 millones en primas, es decir, un 16 % más. El capital asegurado subió un 3 %, hasta cerca de los 17.000 millones, con pólizas que cubrieron seis millones de hectáreas, 37 millones de toneladas de producción y 416 millones de animales.
Unas cifras que impresionan al propio director general de Agroseguro, Sergio de Andrés. En Agroseguro están ahora muy pendientes de cómo transcurre 2024. Esperan que los eventos climáticos den una tregua para que el propio sistema de seguros pueda recuperarse de la alta siniestralidad del ejercicio anterior.
PROTESTAS ALEMANIA
Ponemos ahora el foco fuera de España, en Alemania. Allí, los agricultores han protestado durante toda la semana por el recorte de subsidios por parte de su Gobierno; entre ellos, uno al diésel. Es algo que, según creen, afectará a su rentabilidad.
En su acción, han bloqueado autovías, cortado carreteras regionales; e incluso han llevado camiones y tractores al centro de grandes ciudades como Berlín o Colonia.
GASTRONOMÍA TENDENCIAS
Terminamos haciendo un repaso por algunos de los dulces y comidas más tradicionales de España, como el roscón de reyes y las torrijas, el salmorejo, los helados, el gazpacho y la horchata. Son productos muy vinculados a una determinada época del año, pero cada vez más desestacionalizados y disponibles en cualquier momento.
Los efectos del clima, la capacidad industrial y el adelanto de fiestas como la Navidad, han hecho que su consumo se amplíe y que su oferta permanezca a veces invariable durante todo el año.
Por ejemplo, la torrija es un dulce típico de la Semana Santa que ya se oferta todo el año en algunos restaurantes; por no hablar de los helados, el gazpacho o el tinto de verano, propios de los meses de más calor pero ahora consumidos con los guantes, la bufanda y el gorro puestos.






