Una niña que vende dulces en una calle de Guatemala. Efeagro/Esteban Biba

Una niña que vende dulces en una calle de Guatemala. Efeagro/Esteban Biba

SEGURIDAD ALIMENTARIA

La FAO aboga por la sostenibilidad para frenar la hambruna en América Latina, que llegó al 9,1 %

Publicado por: Efeagro 27 de agosto de 2021

Transformar los sistemas agroalimentarios de América Latina desde un enfoque sostenible es el camino para paliar el hambre en la región, que en 2020 alcanzó al 9,1 % de la población por la pandemia, indicó este jueves la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO).

"El desafío central es transformar los sistemas agroalimentarios construyendo ecuaciones sostenibles que combinen prosperidad económica, huella ambiental y climática, inclusión social y salud humana", afirmó Julio Berdegué, el representante regional del organismo.

En su último reporte, que analiza el impacto de la covid-19 en la alimentación, la FAO apunta a que en 2020 se ampliaron las brechas que ya existían sobre disponibilidad, acceso y uso de alimentos y se puso "una presión sin precedentes sobre los sistemas alimentarios de la región".

La pandemia, que provocó una caída del PIB regional del 6,8 % -la mayor recesión en 120 años-, elevó el número de personas que pasan hambre de 47,7 a 61,7 millones (el 9,1 % de sus más de 600 millones de habitantes).

"La falta de empleo e ingresos y la disrupción de programas clave como la alimentación escolar empujaron al consumo de elementos más baratos y menos nutritivos o derechamente, conducen a no satisfacer las necesidades alimentarias", detalló el organismo.

Con 42, 8 millones de infectados y 1,4 millones de fallecidos por la covid-19, América Latina es una de las regiones más afectadas en términos sanitarios y económicos por la pandemia, con Brasil, México, Perú y Colombia entre los diez países más perjudicados del mundo.

En paralelo, la tasa de pobreza alcanzó el 33,7 % de la población y la tasa de pobreza extrema se situó en 12,5 %, según datos de la Cepal, el brazo económico de la ONU en la región.

EL CAMINO A LA TRANSFORMACIÓN

Según el reporte de la FAO, para transformar la cadena alimentaria y frenar el hambre es necesario "rediseñar las políticas públicas" para incentivar transformaciones que promuevan la seguridad, la nutrición y el desarrollo de sistemas inclusivos.

"En 10 o 20 años, los sistema agroalimentarios serán marcadamente diferentes. Este es un proceso donde los ganadores serán los que tengan mayor capacidad de innovación", añadió Berdegué.

Las nuevas tecnologías tendrán un rol central y "supondrán una promesa para sectores como la producción agropecuaria, el manejo de ecosistemas, el procesamiento, transporte y almacenamiento de alimentos, las fuentes de energía, y la salud".

El representante de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) para América Latina y el Caribe, Julio Berdegué. Efeagro Archivo/ Alberto Peña

También será necesaria la innovación en la financiación para que las inversiones guíen la creación de sistemas agroalimentarios sostenibles en lo ambiental, que generen ingresos y empleos decentes, agregó el informe.

Pese a todo, indicó la FAO, el año pasado también implicó el incremento de la preparación de alimentos en el hogar, el desarrollo de las ventas en línea y el aumento de la demanda de productos frescos y nutritivos, que "suponen un inmenso espacio para impulsar cambios hacia la sostenibilidad".

LA LACRA DEL SOBREPESO

En paralelo al aumento del hambre, y sin dar cifras concretas, la FAO apuntó a que la pandemia también ha agravado los indicadores de malnutrición, tanto la obesidad como la desnutrición crónica, un índice que había logrado reducirse del 22 % al 9 % en las últimas tres décadas.

La covid-19 propició la falta de acciones diseñadas a abordar las causas del sobrepeso infantil, que en 2019 aumentó del 6,2 al 7,5 % -situándose por encima del promedio mundial de 5,6 %-, denunció el informe.

Además, la obesidad, que afectaba a 12 millones de niños antes de la pandemia (el 15 %), es especialmente alarmante ahora dado que esta condición aumenta el riesgo de contraer la covid-19 y de morir, explicó el organismo.

Asimismo, la FAO destacó que, tal y como ocurre con otros indicadores socioeconómicos, la inseguridad alimentaria afecta en mayor medida a las mujeres, del 32,4 %, frente al 25,7 % de los hombres.

"Millones de personas han debido de transicionar a peores dietas, están condenados a enfermarse y vivir vidas menos plenas. Debemos de cambiar y no quedarnos atrás para que una buena dieta no sea un lujo en la región", concluyó Berdegué.