Imagen actual del pueblo bombardeado de Corbera d'ebre. EFEtur/Cedida por el "Consorci memorial dels espais de la batalla de l'ebre"

Imagen actual del pueblo bombardeado de Corbera d'ebre. EFEtur/Cedida por el "Consorci memorial dels espais de la batalla de l'ebre"

HISTORIA

La huella imborrable de la Guerra Civil, 75 años después

Publicado por: JUAN JAVIER RÍOS 16 de abril de 2014

Trincheras, refugios antiaéreos o municipios bombardeados durante la contienda han sobrevivido al paso de los años. Son ahora, 75 años después del fin de la Guerra Civil, un peculiar reclamo turístico en torno al cual se ofertan rutas de inquietante belleza.

Hace 75 años, en abril de 1939, España ponía punto y final al capítulo más trágico de su historia reciente. Acababa la Guerra Civil, una contienda que duró cerca de tres años, y dejó una huella histórica imborrable.

De norte a sur y de este a oeste, el territorio español conserva en sus entrañas recuerdos y vestigios, convertidos ahora en rutas históricas donde las trincheras y los refugios se presentan al visitante como testigos mudos de un oscuro pasado que no ha caído en el olvido.

La batalla del Ebro

En el cauce bajo del valle del Ebro, varios centros de interpretación y espacios históricos nos devuelven 75 años atrás en el tiempo. Las fortificaciones defensivas de Blario o Millet muestran el entramado de galerías para las piezas de artillería, refugios antiaéreos, trincheras y hasta depósitos de agua, infraestructuras indispensables para la decisiva batalla del Ebro.

Incluso se puede pasear por las calles derruidas de un pueblo bombardeado: Corbera d'ebre, en la colina de la Montera. La crudeza de los bombardeos se refleja nada mas echar un vistazo sobre este pequeño pueblo que tenía 2.500 habitantes, pero hay más: la estación de ferrocarril de Bot donde se apearon las tropas franquistas; el búnquer dels reguers o el campamento con paredes de piedra desde el que se retiraron las tropas republicanas al final de la batalla.

Fortificación defensiva en la Sierra de Guadarrama. EFETUR/Cedida por la Consejería de Empleo, Turismo y Cultura de la Comunidad de Madrid.
Fortificación defensiva en la Sierra de Guadarrama. EFETUR/Cedida por la Consejería de Empleo, Turismo y Cultura de la Comunidad de Madrid.

Si viajamos al centro, Madrid guarda también muchos recuerdos históricos de la Guerra Civil. Es el caso de una ruta histórica -también conocida como Frente del Agua- por la Sierra de Guadarrama. En total, 25 construcciones de muy diferente tipología que los dos bandos construyeron con el fin de dominar el agua que abastecía a la capital, lo que les llevaría a controlar la urbe.

Observatorios blindados, fortines, paramentos, nidos de ametralladoras y trincheras dan una idea al visitante de la intensidad combativa ejercida en torno al pantano de Puentes Viejas; entre ellos, el búnquer franquista “Loma Verde”, en el que se puede leer aún con claridad la unidad que sostenía este frente: “Las 7ª y 8ª centurias de ametralladoras de Falange”.

Vestigios en el sur

Hacia el sur, nos detenemos en Sierra Morena. En el caso de la comarca de Los Pedroches, al norte de Córdoba, pueblos como El Viso o Villanueva de Córdoba cuentan con refugios antiaéreos que surcan el subsuelo de su trama urbana.

Han sido reformados y ahora se pueden visitar estos enclaves concebidos para proteger a la población de los bombardeos de las aviaciones. En general, responden a un mismo patrón: pasillos abovedados de escasa altura que conectaban diferentes puntos del municipio con una sala central subterránea.

Más al sur, en Granada, se puede combinar patrimonio natural con histórico: senderistas y ciclistas tienen la oportunidad de disfrutar de la naturaleza mientras observan el vasto patrimonio defensivo que la Guerra Civil dejó en las sierras del Arco Noreste de la Vega de Granada.

Refugio antiaéreo en Villanueva de Córdoba. EFETUR/Cedida por Oficina Turismo de Vva. Córdoba.
Refugio antiaéreo en Villanueva de Córdoba. EFETUR/Cedida por Oficina Turismo de Vva. Córdoba.

Recogidas ahora en una guía, se trata de distintas rutas que discurren por el Parque Natural Sierra de Huétor y en el entorno de Güéjar Sierra, próximas a Sierra Nevada.

Allí, las trincheras y otrsa fortificaciones han perdurado a lo largo de los años, integrándose en el entorno. Alguno de ellos, de especial belleza natural, como el Peñón de la Mata, cuya ubicación estratégica y altitud la hacían especialmente atractivo para nacionales y republicanos que libraron allí una cruenta batalla con cerca de 20.000 soldados fallecidos.

Son incontables los puntos en los que se la historia puede ser objeto de estudio directo: la línea defensiva situada a pocos kilómetros de Valencia para proteger a la ciudad de las tropas franquistas o trincheras restauradas en la zona aragonesa de Los Monegros.

También son visitables refugios antiaéreos en Barcelona o kilómetros de trincheras ocultas entre la maleza y dos aeródromos en Cue y Sales (Asturias).

Son los tristes escenarios de una guerra que dejó heridas y huellas en el territorio y que hoy también son objeto de interés para los turistas amantes de la historia.

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