Vista general de un nave de la vaquería durante la jornada sobre sostenibilidad agroganadera "Redfiniendo el yogur del futuro: saludable y sostenible", celebrada este jueves por la empresa Danone. EFE/Miguel Ángel Polo

UN NEGOCIO SIN DEJAR ATRÁS LA SOSTENIBILIDAD

La huerta valenciana también da leche

Publicado por: EFEAGRO/ Juan Javier Ríos 27 de junio de 2024

Es un caso único para la Comunidad Valenciana, en la que apenas quedan ya una decena de ganaderías de vacuno lechero; en mitad de su conocida huerta se encuentra la excepción, una granja de 2.000 vacas que producen 74.000 litros al día y que ha sido reconocida por su sostenibilidad y condiciones de bienestar animal.

Se trata de la ganadería More Holstein, en la comarca del Campo de Turia, heredada por Ramón Morla que, junto a su mujer Lidia Entrecanales, han hecho crecer este negocio sin dejar atrás la apuesta por esa sostenibilidad.

Y lo han logrado tal y como garantiza su certificación B Corp por su capacidad para equilibrar el propósito social y los beneficios económicos, convirtiéndose en la primera granja europea con este sello.

La idea de negocio, de la que forma parte medio centenar de personas entre granjeros y veterinarios, fue concebida para conseguir rentabilidad, sostenibilidad medioambiental, social y bienestar animal.

Todos esos parámetros se palpan a cada paso que se da por sus instalaciones, que han sido mostradas durante unas jornadas informativas organizadas por Danone este jueves.

Bienestar animal: Duchas y ventiladores

Los rigores del verano afectan a todos y las reses no iban a ser menos; de ahí que esta granja esté provista de zonas de duchas y ventiladores que les permiten no caer en estrés térmico.

Una buena climatización es esencial para que se les abra el apetito y, de hecho, su rutina es acudir a refrescarse para luego dar buena cuenta del pienso y paja en los comedero.

No hay que perder de vista que cada uno de estos animales come 50 kilos de comida y bebe 100 litros de agua al día.

Alimento y agua disponible las 24 horas del día, según recuerda Morla, pero también amplios espacios (cada vaca cuenta con 20 metros cuadrados entre zona de establo y patios); todo ello, en pro de ese bienestar animal que redunda en una mayor productividad.

Unos buenos índices de sanidad también se traducen en un mayor bienestar animal y para que ninguna vaca escape al control veterinario, cada una de ellas lleva un collar que monitorea una gran cantidad de datos: niveles de producción de leche, estado o no de celo, tiempo de rumiación o jadeo.

Un análisis global de todos ellos permite detectar con rapidez alguna patología presente, según han expuesto durante la visita.

Mejoras de las producciones: el biberón inteligente

En More Holstein tampoco dejan a un lado la mejora genética para conseguir mayor productividad y, para ello, es esencial la labor que el veterinario hace con cada ternero en una especie de guardería en la que los recién nacidos pasan todo el tiempo necesario, desde su proceso de amamantamiento con una máquina automática (biberón inteligente) hasta la época de destete y posterior entrada en producción.

Imagen de la "guardería" de las vacas. Efeagro/ Juan Javier Ríos

A estos terneros se les realiza un estudio genético mediante el análisis de un trocito de cartílago, extraído cuando se les coloca el crotal (identificación) en una de sus orejas.

Es una información que permite detectar la probabilidad que tiene cada animal de desarrollar con el tiempo hasta cinco enfermedades de relevancia para la producción lechera, como son la mastitis, la metritis o la cetosis.

Sostenibilidad y circularidad

Y como no podía ser de otra forma, uno de las grandes bazas que le han valido a esta granja para conseguir su certificado B Corp es su avance en sostenibilidad medioambiental y en la implementación de la economía circular, que se puede ver en el uso que hacen de subproductos como el bagazo de cerveza o la pulpa de naranja para alimentar al ganado.

Además, en sus instalaciones el estiércol "no es un problema sino una solución", en palabras del propietario de la vaqueriza.

Hasta esta explotación llegan periódicamente camiones con capacidad para transportar 25.000 kilos de estiércol compostado que es utilizado como abono por la agricultura de la zona.

Han conseguido, por otro lado, recudir un 26 % el uso de agua desde 2018, es decir, 130.000 metros cúbicos por año, mientras que el 20 % de la electricidad que consumen procede de placas solares.

Una iniciativa que le sitúa a la cabeza en apuesta por una economía sostenible dentro del sector ganadero y, todo, en un entorno en el que la apuesta por el vacuno de leche se bate en retirada.

Secciones : Actualidad Ganadería
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