Setecientas hectáreas de naturaleza dan para mucho y en Abadía Retuerta las aprovechan no sólo para el cultivo de sus viñedos, sino también para que los huéspedes del hotel Le Domaine las disfruten, se relajen y vivan una experiencia diferente.
Para que los viajeros vivan una experiencia completa, en el hotel han diseñado cuatro rutas que siguen unas veredas señalizadas. Al final del camino, la recompensa: lugares en los que reina la paz y el silencio sólo se ve roto por el murmullo del agua y el trino de los pájaros.
Las cuatro sendas están diseñadas para que cada viajero elija la que mejor se adapte a sus gustos y al tiempo que le quiera dedicar. Y, como todo en La Domaine, están pensadas para que el visitante encuentre la solución para sus deseos: cualquiera de las sendas se pueden recorrer en compañía de un guía que, además de mostrar cada rincón de interés, añade detalles curiosos e interesantes. También se pueden recorrer las sendas en 4x4, realizando paradas en los diferentes puntos de interés.
La Senda de las Aguas del Duero recorre el Manantial de los Monjes, cuyas aguas subterráneas canalizaron los religiosos hasta las cercanías de la Abadía; el Canal del Duero; las sequoias, que proceden de la Exposición Universal de París de 1889; la zona de los pinos centenarios, el jardín de las Fotinias y las ruinas de la Ermita y el manantial de Fuentes Claras. La ermita, que fue construida antes del siglo XII, la donó la hija del conde Ansúrez a un monje primo suyo. Allí se instalaron los religiosos hasta que se trasladaron a la actual Abadía.
La encina de los 14 brazos
La Senda de los Colosos de Negralada recorre el pago de Negralada, plantado de la variedad Tempranillo; el pinar de Negralada; el pago La Raya, que delimita los confines de la finca; los campos de cultivo, con más de 85 hectáreas de cereales; los cedros centenarios y la encina de los 14 brazos. Ésta es una de las curiosidades de la finca. Tiene 400 años y la circunferencia de alguno de sus brazos alcanza los dos metros y medio, pero lo más impresionante de esta encina de 19 metros de altura es el diámetro de su copa, de más de 26 metros.
La senda de Valdebellón recorre varios pagos: el de Garduña, el de Valdebellón y el Petit Verdot. El pino de Valdebellón, con 1,12 metros de diámetro y 20 metros de altura es una de las curiosidades que esperan en esta ruta. Además, hay dos paradas imprescindibles: los miradores de Valdebellón y de la Jabalina.
La última de las Cuatro Sendas que propone Le Domaine es la de las Viñas, cuyo protagonista es un viñedo histórico que resistió la filoxera de mediados del sXIX. Además, las lagunas, un pequeño paraíso ornitológico; los Humedales del Prado del Aceite, los Hornos de Cal y un par de miradores con espectaculares vistas.
Recorrer alguna de estas rutas a pie resulta delicioso, pero los más activos pueden hacerlas en bicicleta y los menos deportistas en 4x4. Además de todo esto, también se puede sobrevolar el Valle del Duero en avioneta, helicóptero o globo.






