La reina Letizia de España ha lamentado que el hambre sea todavía "una herida abierta" y un "arma de guerra" en muchos lugares del mundo, mientras que el papa León XIV ha hablado de "un fracaso colectivo", en los actos por el Día Mundial de la Alimentación en la sede de Roma de la Organización de la ONU para la Alimentación y la Agricultura (FAO).
"Me disculparán si enumero aquí algunas razones para la desesperanza que señalan tanto FAO como otras agencias de Naciones Unidas: el hambre es hoy un arma de guerra en muchos lugares y una herida abierta", dijo en su intervención.
La reina, desde 2015 embajadora especial para la Nutrición de este organismo especializado de Naciones Unidas que cumple 80 años de historia, asistió a la asamblea que cada 16 de octubre celebra por el Día de la Alimentación.
Con ella participaron otros líderes como el papa León XIV, que se estrenó en este foro pero que se marchó nada más terminar su discurso de apertura; el presidente de Uruguay, Yamandú Orsi, o la primera ministra italiana, Gioria Meloni, quien acompañó a la reina a su llegada al pleno y se sentó a su lado.

Doña Letizia aseveró que "los tiempos que vivimos son difíciles" por las "revisiones" de principios que, dijo, "creíamos inalterables" en las últimas décadas.
Entre estos principios cuestionados citó el multilateralismo, la cooperación, el vínculo de la financiación con la justicia social o la consideración como un derecho inalienable de la alimentación "adecuada, suficiente, sostenible y sostenible" y con menos consumo de productos ultraprocesados.
Otros motivos para la "desesperanza" son "la concentración corporativa de los sistemas alimentarios" denunciada, apuntó, desde algunos sectores de la sociedad civil.
Pero también que un tercio de la producción mundial de alimentos "termine en la basura" o que los estragos del cambo climático, como sequías, inundaciones o la desertificación, "afectan en mayor medida a los que menos tienen" y, subrayó, "acaban siempre sufriendo más".
La reina también lamentó la obesidad, sobre todo entre los jóvenes, los efectos de las guerras prolongadas o las tensiones geopolíticas, la volatilidad de los precios o el hecho de que las mujeres sigan sufriendo la desigualdad en el acceso de recursos.
Ante este panorama abogó por "mantener la calma y recuperar la esperanza" gracias a los proyectos que la FAO pone en marcha en todo el mundo para mejorar la seguridad alimentaria.
"España se siente muy vinculada a la historia de la FAO con un compromiso inquebrantable: promovemos el derecho a la alimentación adecuada, fortalecemos el trabajo con los parlamentos, sobre todo en América Latina o construimos sistemas alimentarios más inclusivos", enumeró.
"Un fracaso colectivo"
Por su parte, el papa León XIV ha afirmado que permitir que millones de personas padezcan hambre en el mundo es "un fracaso colectivo".
"En un tiempo en el que la ciencia ha alargado la esperanza de vida, la tecnología ha acercado continentes y el conocimiento ha abierto horizontes antes inimaginables, permitir que millones de seres humanos vivan y mueran golpeados por el hambre es un fracaso colectivo, un extravío ético, una culpa histórica", aseveró.
En su largo discurso, pronunciado en español e inglés, reconoció como "sumamente triste" que actualmente y según los datos de esta agencia especializada de la ONU, 673 millones de personas en el planeta, entre estas muchos niños, "se van a la cama sin comer".
"Esto no es casualidad, sino señal evidente de una insensibilidad imperante, de una economía sin alma, de un cuestionable modelo de desarrollo y de un sistema de distribución de recursos injusto e insostenible", denunció.
León XIV agradeció los proyectos que la FAO implementa en todo el mundo para mejorar la agricultura y la nutrición pero avisó de que la erradicación del hambre, fijada para el 2030 por los Objetivos del Desarrollo Sostenible, "solo será posible si existe voluntad real".
"No podemos limitarnos a proclamar valores. Debemos encarnarlos. Los eslóganes no sacan de la miseria", subrayó.
Porque, apuntó, las cifras del hambre "no son meras estadísticas", sino que "detrás de cada uno de esos números hay una vida truncada, una comunidad vulnerable; hay madres que no pueden alimentar a sus hijos".





