Información en varias etiquetas. Foto: Efeagro / LRS

Información en varias etiquetas. Efeagro / LRS

DÍA MUNDIAL DE LOS DERECHOS DE LOS CONSUMIDORES

Día Mundial de los Derechos del Consumidor: los retos en alimentación

Publicado por: EFEAGRO / LUCÍA RUIZ SIMÓN 15 de marzo de 2018

Las diferentes organizaciones de consumidores reclaman más control e inspecciones en la cadena alimentaria, más transparencia para conocer los resultados de las mismas y los detalles de los fraudes alimentarios

El de Facua revela que en 2017 se disparó el número de consultas y reclamaciones planteadas por el consumidor.
A la cabeza se sitúa la banca, que acaparó el 63,7 %, mientras que la alimentación y bebidas sólo sumó el 0,3 % de las 64.144 consultas y el 0,1 % de las reclamaciones.
Para su portavoz, Rubén Sánchez, este índice se debe a que el consumidor, salvo que sufra alguna intoxicación, no detecta estas irregularidades por el "escasísimo control de todas las administraciones".

Rubén Sánchez (Facua): La red de alerta alimentaria es secreta

En declaraciones a Efeagro, ha denunciado "la opacidad del Gobierno y de las comunidades autónomas ante los fraudes alimentarios", pues a su juicio "la red de alerta alimentaria es secreta y se ocultan los nombres de las empresas en las que se detectan irregularidades".

Ocu: los autocontroles no siempre funcionan

Fuentes de la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) han señalado a Efeagro que la industria alimentaria vende productos seguros, lo que "no evita alertas puntuales que demuestran que los autocontroles por parte de la industria no siempre funcionan y que los controles oficiales sean insuficientes".
"En OCU creemos que debería de haber mayor transparencia respecto a los controles realizados, las sanciones, los incumplimientos", ha agregado esta organización, que plantea que los fraudes son "un problema que es difícil de controlar".

Un trabajador toma la temperatura durante la elaboración del aceite de oliva virgen extra. EFEAGRO/ José Manuel Pedrosa

A juicio de la entidad, la denominación del producto es una de las indicaciones obligatorias, pero a la vez "una de las más difíciles de encontrar", pues los reclamos publicitarios ocupan más superficie en el etiquetado, lo que dificulta la decisión de compra. La OCU también ha apuntado avances, como el ocurrido a raíz de la entrada en vigor del Reglamento sobre información al consumidor y el Reglamento sobre declaraciones nutricionales y de salud, por el que la industria ha ido modificando su etiquetado para ajustarse a la norma, aunque algunos aún se resisten a hacerlo.

La responsabilidad del consumidor y de la distribución

Por su parte, la patronal de supermercados Asedas -que agrupa a las cadenas Mercadona, DIA y una decena de enseñas regionales-, ha detallado en un comunicado que los consumidores exigen a los establecimientos donde realizan sus compras de alimentación que ofrezcan conveniencia, calidad, variedad y precio. Desde Asedas han destacado la "competitividad" del mercado de distribución español, lo que en su opinión permite ofrecer precios más bajos que la media de la Unión Europea (UE). El elevado número de tiendas y su dispersión geográfica por todo el territorio constituye otra ventaja para el consumidor, que visita de media entre 2 y 3 establecimientos diferentes cada mes.

Según sus datos, el supermercado "de proximidad" ofrece hasta 12.000 referencias, de las cuáles entre el 10 y el 20 % son nuevos productos y lanzamientos.

También con motivo de este 15 de marzo, la Coordinadora estatal de Comercio Justo ha llamado la atención sobre la importancia de conocer quién y en qué condiciones ha elaborado los productos que adquieren, con el fin de evitar la consolidación de situaciones de esclavitud moderna, trabajo forzoso o explotación laboral infantil.
Según esta organización, "se puede afirmar que muchos de los alimentos y otros artículos que consumimos habitualmente esconden condiciones inhumanas y violación de los Derechos Humanos".

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