Los veterinarios y los ecologistas han convertido este martes las puertas de la sede del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación en un "paseíllo" de quejas para pedir la derogación del real decreto sobre prescripción de medicamentos veterinarios y su oposición al acuerdo UE-Mercosur.
A las 12.30 horas era el momento en el que los veterinarios tenían que dejar su hueco a los activistas pero al final se han solapado un tiempo y esto ha llevado a algún que otro veterinario a preguntar si esa "performance" que se estaba montando -la de los activistas- era "sobre lo nuestro".
Una vez aclarada que la "performance" no era de temática veterinaria, los profesionales con bata, pañuelo y hasta globos azules han presenciado, preguntado y hasta cogido folletos para enterarse mejor de qué iba el espectáculo.
Los veterinarios han llenado de azul las puertas del ministerio con varias decenas de profesionales que han pedido la derogación de una normativa que, entienden, está por encima de su criterio clínico y de sus años de experiencia.
Así lo explican a Efeagro los veterinarios Carlos Fernández e Isabel Romero que trabajan en una clínica en Rincón de la Victoria (Málaga) y defienden el código deontológico y sus años de experiencia por encima de unas leyes "sin sentido".
La veterinaria catalana Vanessa Bentanachs no ha dudado en participar en la protesta porque "la lucha sigue y no pararemos hasta la derogación del real decreto".
En su opinión, es una norma que no les permite "trabajar bien y sin poner en riesgo la sanidad animal y pública".
Como otros veterinarios, cree que el decreto objeto de la polémica "prioriza el prospecto sobre el criterio clínico".
Su colega albaceteño Juan Miguel Segovia ha acudido a la convocatoria porque están expuestos a "muchas sanciones e inspecciones" si no cumplen esta normativa que a su juicio "no prioriza ni experiencia ni sentido clínico".
Además, considera que el nuevo decreto consigue justo lo contrario de lo que persigue en cuanto a la lucha contra las resistencias antimicrobianas porque "se están generando más resistencias".

Bajo su punto de vista, se ha legislado "de espaldas a los veterinarios y amparándose para ello en que hay que adaptarse a la legislación europea".
La protesta de la profesión veterinaria ha discurrido en un ambiente festivo al ritmo de batucada, que ha servido para ir marcando algunas de las consignas más coreadas: "Esperando un cultivo, muere un ser vivo" o "Ciencia sí, burocracia no".
La "performance"
Menos numerosa pero creativa ha sido la "performance" que han realizado una treintena de ecologistas y activistas sociales, en un escenario montado con bidones que "contenían agrotóxicos".
Su finalidad era protestar por la próxima ratificación del acuerdo de libre comercio UE-Mercosur porque en su opinión aumentará la llegada de alimentos con residuos de plaguicidas prohibidos en la Unión Europea que, paradójicamente, se fabrican en territorio comunitario.
Dos activistas, uno con una careta de Pedro Sánchez y otro con una del ministro del ramo Luis Planas, se han puesto trajes de neopreno para recibir una simbólica "ducha de plaguicida" por no contestar bien a varias preguntas que sus compañeros les han hecho sobre el acuerdo.






