Esta semana repasamos cómo ha sido el año para toda la cadena agroalimentaria. Este 2023 ha estado marcado por la lucha contra la inflación de los alimentos básicos, con la bajada del IVA desde enero, y la aplicación de la nueva Política Agraria Común en un campo afectado por la sequía.
En la ganadería se puso el foco en la sanidad animal. La Enfermedad Hemorrágica Epizoótica, que afecta al vacuno, se expandió por la península.

El sector pesquero acabó el año con el acuerdo en la Unión Europea sobre las cuotas de 2024. El pacto con Marruecos quedó suspendido y toda la cadena se unió en pedir la rebaja del IVA en el pescado, como en el caso de la carne.
Subida de precios
Hasta noviembre, el coste por hacer la compra había aumentado un 9 % anual, pese a la supresión del IVA en distintos productos básicos y la reducción del 10 al 5 % en aceites y pastas.
Un ejemplo de lo mucho que se encareció la cesta de la compra en 2023 lo encontramos en el aceite de oliva. El descenso de la producción por la sequía explica su cotización en máximos.
La inflación y el incremento de los costes presionaron en especial a la industria alimentaria, que tuvo que trasladar la subida a sus clientes y vio afectadas sus exportaciones. La distribución reaccionó ofreciendo más marca blanca y promociones ante la caída del consumo y de sus márgenes.
Hostelería y turismo rural
Los bares y restaurantes tampoco se salvaron de la inflación. No obstante, la hostelería concluye el año con datos positivos que apuntan a un incremento de la facturación.
Y para terminar miramos al medio rural, que espera que la nueva PAC sirva para impulsar el relevo generacional y la igualdad de género en los pueblos.
Una actividad que sigue dinamizando esas zonas es el turismo, que tuvo una media de ocupación de más del 50 % en puentes y temporadas.









