«Es un viejo problema de Brasil», que se resolverá trabajando con los gobernadores y alcaldes a fin de «definir las tierras que puedan estar disponibles para nuevos asentamientos», para que «las personas pueden tener al menos dos o tres hectáreas y producir sus alimentos«, declaró el mandatario.
Mediante los programas anunciados este lunes, el Gobierno apunta a entregarle tierras, tanto públicas como privadas pero abandonadas por sus propietarios, a unas 295.000 familias de campesinos que no las poseen, en un plazo de dos años.
Los campesinos recibirán, además, créditos públicos a tasas preferenciales para la adquisición de maquinarias y semillas, y su producción será en parte adquirida por el Gobierno, que se abastece en la agricultura familiar para atender sus planes de alimentación en escuelas, hospitales y presidios, entre otros sectores.

Según datos oficiales, la agricultura familiar responde por cerca del 30 % de la producción total de alimentos de Brasil, país que es considerado una potencia mundial en ese sector.
Entre 2019 y 2022, durante la gestión del ultraderechista Jair Bolsonaro, el Gobierno interrumpió los nuevos asentamientos y su política de reforma agraria se limitó a la entrega de títulos de propiedad a aquellos campesinos que ya habían obtenido las tierras.









