Las playas de interior españolas se localizan, generalmente, en comarcas con pueblos de pequeño o mediano tamaño donde la llegada del verano multiplica la oferta de ocio. Esto, unido al patrimonio natural, cultural y gastronómico, hacen de ellos unos destinos turísticos a tener en cuenta.
El pantano de Orellana se encuentra próximo a Orellana la Vieja (Badajoz), un municipio de 3.000 habitantes. La mejor forma de acceder a él es en coche, enlazando con la N-430, que atraviesa España de oeste a este.
Una vez allí, el turista podrá alojarse en un camping de primera categoría o dirigirse hacia la calle Real donde encontrará dos pensiones y un hotel rural. Antes o después de adentrarse en el turismo de la zona, se puede reponer fuerzas en algunos de los restaurantes del municipio, la mayoría localizados en la misma calle Real o en el Cerro de la Herrería.
Allí podrá degustar la cocina típica, en la que son protagonistas el potaje de garbanzos, cardillos, gazpacho, la caldereta o el ajo blanco.
Pero Orellana es algo más que embalse y goza de otros reclamos, como son las rutas de senderismo o en bicicleta, la visita a joyas patrimoniales como el castillo-palacio de los Orellana (S.XV) o el convento de San Benito.
En la zona de Alloz
El embalse navarro de Alloz, enclavado en el Valle del Yerri, se encuentra junto a Lerate, cerca de Alloz, Yerri y de la conocida Estella, a tan sólo 12 kilómetros del pantano.
Para llegar, la conexión más importante es la Autovía del Camino (A-12), que une el municipio de Estella con Pamplona y Logroño en 30 minutos. También se puede acceder por la N-120 o la N-132, mientras que se puede llegar en autobús de línea desde Pamplona, Logroño, San Sebastián o Zaragoza.

Los recursos de alojamiento son variados, con dos albergues, dos fondas o un aparta-hotel. La gastronomía en Estella corre a cargo de asadores, como el “Astarriaga” o “La Tasca”, donde están especializados en cochinillo y en carne de caza, muy extendida por la zona.
Para aquellos que decidan optar por otro tipo de turismo que no sea el de baño o deportes acuáticos en Alloz, pueden participar en un safari en los bosques cercanos al pantano donde observarán la ganadería local. La práctica de paintball, iniciarse en la escalada, visitas guiadas a mielerías, bodegas, y queserías, admirar el monasterio de Iranzu o ser testigo de la huella que el Románico dejó en diversas iglesias y ermitas, son algunos de los recursos que completan la oferta.
Otros encantos en el embalse de San Juan
Para llegar a la “playa de Madrid” desde la capital hay que coger la carretera M-501 en dirección a Pelayos de la Presa que es el municipio más cercano al embalse. Muy cerca se encuentra San Martín de Valdeiglesias, el mayor municipio de esta zona, con más de 8.000 habitantes.
El entorno de San Juan permite hacer visitas guiadas a bodegas de vino
En las calles Corredera Alta, Arcos o en la plaza del Pilar hay hostales, alojamientos rurales y hoteles donde alojarse, o bien se puede optar por un refugio juvenil en la carretera del pantano o el camping “Ardilla Roja”.
San Martín de Valdeiglesias cuenta con una amplia oferta de bares de tapas, restaurantes, mesones y pubs en los que se pueden degustar las patatas “revolconas” o dulces como el arrope y los retorcidos.
La escapada para unos días de descanso a esta zona se puede completar alternando turismo enológico –con la visita a 4 bodegas de San Martín-, o rutas por la naturaleza.
Las infinitas posibilidades de Sanabria
El lago de Sanabria está rodeado de cuatro pequeños núcleos urbanos (Ribadelago, Ribadelago nuevo, San Martín de Castañeda y Vigo de Sanabria), aparte de Galende, también cercano. A ellos se accede por la A-52, cogiendo el desvío de la provincial ZA-104 a la altura de La Puebla de Sanabria, un municipio en las proximidades que tiene parada de tren.
El pulpo a la sanabresa -variedad del pulpo a la gallega- o los habones sanabreses son algunos de los platos típicos, protagonistas de la gastronomía de esta zona
Dado que el lago se encuentra en pleno Parque Natural, alejado en general de grandes núcleos de población, San Martín de Castañeda tiene un hotel y un centro de turismo rural. Asimismo, Galende cuenta con varios alojamientos rurales y casas rurales.
El verano llega a esta comarca de alto valor ecológico con variedad de actividades que no sólo giran en torno al pantano. Así, La Puebla de Sanabria celebrará una marcha en mountain bike el próximo 14 de julio y una concentración de motos ese mismo fin de semana. Además, cuenta con un recoleto casco histórico y un castillo, unas huellas de turismo patrimonial que se pueden completar con la visita al monasterio cisterciense de San Martín de Castañeda o senderismo.
Para coger fuerzas, los pequeños municipios cuentan con bares donde probar el pulpo a la sanabresa –variedad del pulpo a la gallega- o los habones sanabreses.
El “mar de Aragón”
El “mar de Aragón” baña dos municipios principalmente, Caspe y Mequinenza, a los que se accede por la N-211. Dos campings (uno en la N-211 y otro en la CP-14) y varios hostales ofrece Mequinenza mientras que Caspe cuenta con tres hoteles y apartamentos turísticos.
Aparte de gozar la amplia costa del embalse, la riqueza natural facilita variadas rutas de senderismo u otros atractivos como una colegiata en Caspe o el museo de la mina de Mequinenza.
La gastronomía de la comarca, representada en diferentes restaurantes y mesones, tiene un protagonista especial: es la olla barretjada, a base de legumbres, arroz o fideos con tocino y butifarra.






