Los desafíos a los que se enfrenta el sector agrario en la actualidad son numerosos y diversos, desde la propia rentabilidad de las explotaciones, pasando por la falta de recursos hídricos hasta la adaptación a las nuevas tecnologías.
Para ello, empresas privadas, instituciones públicas y organizaciones ponen en marcha proyectos de investigación y herramientas técnicas que den respuesta a las incertidumbres prácticas del campo y sus retos y estos son algunos de los ejemplos:
Dos proyectos sobre el agua
El agua es una de las principales preocupaciones del sector agrario porque la sequía ha provocado el descenso de algunos cultivos como el cereal y ha afectado en las últimas campañas a producciones como la del melón y sandía.
Según los datos de la empresa alicantina Prismab, especializada en «agrotech», solo el cultivo de cítricos, como las naranjas o las mandarinas, necesita alrededor de 6.000 metros cúbicos de agua por hectárea.
Para amortiguar y prevenir la falta de este recurso, la compañía ha puesto en marcha una tecnología basada en sensores inteligentes activos, han explicado en un comunicado.
Se trata de unos dispositivos que monitorizan en tiempo real los parámetros más importantes de los cultivos, han indicado, para mejorar así la toma de decisión de riego y «disparar» la calidad y productividad.
La inteligencia artificial también entra en la carrera por mejorar el uso del agua en el campo.
Y lo hace con el proyecto colaborativo AgrarIA, puesto en marcha por la empresa de asesoría en materia agraria Tepro y el grupo empresarial de innovación GM.
Ambas empresas han desarrollado un plan en el que aplican la tecnología para realizar predicciones del contenido de agua en la tierra y de datos climatológicos.
Teniendo en cuenta estos dos factores, han creado modelos de predicción del contenido volumétrico de agua disponible en el suelo para el cultivo utilizando variables clave como precipitación y evapotranspiración, entre otros.
Otro sobre el pasto
A parte del agua, los proyectos de innovación tienen puesto el foco en la propia tierra.

Es el caso de una iniciativa del Instituto de Investigación y Tecnología Agroalimentaria (IRTA) en colaboración con técnicos del Parque Natural de la Zona Volcánica de la Garrotxa (Gerona), que han explicado en un comunicado.
Los investigadores han analizado la aplicación de la técnica de ganadería y agricultura regenerativa y cómo esta fórmula puede afectar a la calidad del suelo.
Los resultados del estudio revelan que las vacas devuelven un 60 % del nitrógeno a la tierra, cifra que es de entre el 80 % y el 90 % en el caso del calcio, fósforo, magnesio y potasio.
También han comprobado que el potasio retorna a la tierra principalmente por la orina, mientras que el calcio, el fósforo y el magnesio lo hacen a través de las heces; y el nitrógeno en un 40 % por las heces y en un 60 % por la orina.
Los datos
La última pieza que forma el puzle de la innovación en el sector agroalimentario son los propios datos.
En este caso, también ha sido el instituto de investigación IRTA el encargado de crear una plataforma «interconectada» de datos y servicios digitales para el sector agroganadero, ha comentado en un comunicado el director general del IRTA, Josep Usall.
La iniciativa, a la que han llamado Agrolabs Digitales, tiene como objetivo «crear espacios de pruebas» especializados en el ámbito digital para contribuir a la modernización del sector.









