Pueblo de Codos (Zaragoza) Foto cedida por Mary Juan

LA PANDEMIA PARA REPOBLAR

La pandemia animó a volver al rural y repoblar, pero hay límites legales

Publicado por: EFEAGRO/ Nerea Díaz y Celia Arcos 14 de septiembre de 2022

Tras la la pandemia se ha intensificado el número de solicitudes para vivir en zonas rurales a través de iniciativas como "Volver al pueblo", pero también han aparecido repobladores "independientes" que a veces desconocen los límites legales de instalarse en pueblos vacíos.

Un programa de la Confederación de Centros de Desarrollo Rural (Coceder) ha logrado que 138 familias se hayan instalado en pequeños municipios.

Entre las funciones de Coceder está la de fomentar el asentamiento y la fijación de población en el medio rural a través de un banco de viviendas, tierras, ofertas de trabajo y negocios.

Para lograrlo, el empleo es crucial y por ello cuentan con itinerarios integrados presenciales en 30 territorios, financiados con el Fondo Social Europeo, que sólo en 2021 llegó a más de 400 municipios y en los que participaron 1.139 personas, el 65 % mujeres.

Como resultado, el 24 % ha conseguido acceder al mercado laboral y el esto ha mejorado su empleabilidad.

En tiempos poscovid se han intensificado las solicitudes para residir en los pueblos, tanto de españoles como de extranjeros, como corroboran los datos recopilados por Coceder, que ha detectado un cambio "significativo" en 2022, pues hasta la fecha ya hay 62 familias repobladoras.

La demanda "ha aumentado muchísimo", puntualiza en una entrevista con Efeagro el orientador laboral de Coceder, David García Carbajosa.

El nexo entre el rural y los urbanitas

Y como el trato en una zona de tan pocos habitantes es cercano pero requiere de unos conocimientos previos, los Centros de Desarrollo Rural (CDR) cuentan con la figura de un facilitador rural, como Camilo Vila, que hace un "acompañamiento integral a las personas que quieran venir al rural", asegura.

Suele ser de gran ayuda porque suele ocurrir que los nuevos pobladores "no tengan conocimiento de la propia cultura del pueblo, del modo de vida o de las costumbres", advierte.

Volver al pueblo: te recibe el alcalde

Entre los "demandantes" para repoblar, en Codos (Zaragoza), residen desde hace unos meses Susana Illescas y Javier Lozano, quienes regentan la única tienda de ultramarinos del pueblo y que encontraron a través de una oferta para llevar el establecimiento.

Pueblo de Codos nevado (Zaragoza) Foto: Lucía Vicente. Solo uso editorial

Llegaron de un día para otro desde Lloret de Mar (Barcelona) hasta este pueblo de 237 habitantes que les acogió desde el principio, para dejar la vida urbana en busca de "tranquilidad y estabilidad", detalla Illescas.

"Cuando llegamos nos trajeron butano -era época de frío- y vino hasta el alcalde a recibirnos", recuerda.

Algo parecido les pasó a Marian Kharraz y su madre, atraídas por la forma de vida en el pueblo, quisieron volver al suyo propio Xinzo de Limia (Ourense), donde nació esta última.

Marian encontró su primer trabajo como cajera, pero también quería ejercer algún voluntariado y consiguió desarrollar una serie de podcast para que la sociedad conociera la diversidad cultural del rural a través de charlas con los habitantes extranjeros del pueblo.

Los límites legales de la repoblación

Más allá del caso de estos jóvenes que han puesto en marcha el proceso de repoblación a través de la gestión de una organización, volver a habitar los pueblos sin vecinos puede conllevar una colisión entre varios derechos que, en algunos casos, acarrea sanciones administrativas y otras, incluso, penas de prisión.

Por ello, la jurista Diana Garrido, del bufete de abogados Garrido y Doñaque, explica en declaraciones a Efeagro, los detalles legales que hay que tener en cuenta a la hora de llevar a cabo esta vuelta al mundo rural.

En primer lugar, se ha de revisar a qué municipio pertenece el pueblo en caso de que este ya no tenga esa condición debido a la despoblación, y cualquier permiso para construir o hacerse con un terreno se deberá notificar a este Ayuntamiento.

Asimismo, se ha de contemplar la existencia de una ley de ordenación del territorio ya que, podría darse el caso de que aún estando abandonado un pueblo, no pueda ser habitado de nuevo por no tener la condición de urbanizable y, por ende, se estaría incurriendo en un delito.

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