Esta imagen muestra parte de las ruinas de los Foros Imperiales (Roma), “por donde anduvo Julio César”. Su autora, Sandra Sánchez, que nos la envía para participar en El concurso de Efetur, señala que Roma, "por su belleza y sus calzadas, consigue dejarte sin aliento”.
"Roma, por su belleza y sus calzadas, consigue dejarte sin aliento. Es el único destino que me ha hecho sentirme en casa estando de viaje, llevando mi cama entre las maletas del aeropuerto Madrid-Barajas. No hubiera sido lo mismo sin hacerse 20 kilómetros por día, sin pararme cada cinco minutos para hacer una instantánea o sin pisar el suelo del Foro Imperial por donde anduvo Julio César. Roma es especial, al menos para mí. Es el viaje que nunca quiero olvidar, las sensaciones que quiero recordar para siempre y la experiencia que, sin duda, me ha marcado de por vida". Sandra Sánchez
La capital italiana es una de las grandes opciones turísticas de nuestro continente porque es en sí misma una gran fuente de historia, arte y tradición. Uno de sus enclaves más visitados son los Foros Imperiales, un conjunto de plazas monumentales construidas entre el 46 a.C. y el 113 d. C. y que se posicionan “como el centro de la actividad política de la antigua Roma”, según recoge la Oficina de Turismo de Italia.
Se trata de un espacio formado por cuatro foros -Foro de César, Foro de Augusto, Foro de Nerva y Foro de Trajano- en el que se extienden las ruinas de templos, estatuas, columnas, pórticos y calzadas que evocan la historia civil y política de Roma. Este espacio, que constituye un lugar de paso obligado para el turista y que rinde culto a los vestigios de un pasado dominado por emperadores, senadores y cónsules, es idóneo para tomar una instantánea entre los restos de las estructuras que se fueron edificando durante diferentes épocas.

La urbe, que destaca por la riqueza de su patrimonio, tiene mucho más que ofrecer al viajero como El Coliseo, la Plaza Venecia, los Museos Capitolinos, la Fontana de Trevi, el Panteón -con la tumba de Rafael- o el Arco de Constantino. También merece la pena descubrir la "Roma subterránea" a través de las Catacumbas de San Calixto, con galerías en las que se enterraba a los difuntos; y, por supuesto, la Ciudad del Vaticano, el estado más pequeño del mundo, que alberga en su interior la majestuosa Basílica de San Pedro.
Por cierto, nadie puede irse de aquí sin degustar los sabores italianos, donde el vino, el aceite, los quesos y la pasta desempeñan un papel fundamental. Efetur sugiere, por ejemplo, probar los bucatini all’amatriciana -tipo de pasta aderezada con panceta-, los rigatoni alla carbonara -con huevo y tocino- o una de las tradicionales pizzas hechas al horno. De postre, los famosos gelatos tradicionales que se elaboran en las diferentes heladerías de la ciudad.






