El "siurell" es la figura más representativa de la cerámica balear. Foto: Turismo Illes Baleares.

El "siurell" es la figura más representativa de la cerámica balear. Foto: Turismo Illes Baleares.

Costumbres y tradiciones

Tradiciones artesanas, "rutas turísticas" por la cultura y la historia de las Islas Baleares

Publicado por: L.A.F.-Efetur 15 de junio de 2015

Viajar e ir de compras suelen ir siempre de la mano. Los objetos de artesanía, que tienen el valor añadido de formar parte de la cultura del lugar, suelen ser los más vendidos y en algunos destinos, como sucede en Baleares, la variedad es tanta que resulta difícil decidirse.

 

La rica y larga historia balear, de la que forman parte diferentes pueblos que dejaron allí su impronta, le ha legado al archipiélago una variada tradición artesana que abarca desde la famosa e internacional moda adlib ibicenca hasta las albarcas menorquinas pasando por la industria del vidrio soplado.

Tradición y cultura se funden en las múltiples muestras de artesanía, algunas de las cuales son ya una industria importante, como sucede con la piel y el calzado. La cerámica, cuyos orígenes se pierden en la época talayótica; los tejidos, especialmente las típicas telas mallorquinas llamadas roba de llengües, o el vidrio soplado son algunas de las más conocidas.

Piel y calzado

La industria de la piel y el calzado es una de las más importantes y antiguas en Baleares y una de las más conocidas e internacionales. Su desarrollo se debe a la cultura musulmana que tanto arraigó en España, pues los árabes eran unos auténticos maestros en el trabajo de la piel.

En la comarca mallorquina del Raiguer, concretamente en Inca -considerado el centro neurálgico de la artesanía de la piel en Mallorca-, están los gremios de zapateros que seguramente son los más antiguos de las islas.

Muchas de estas fábricas se pueden visitar y los turistas entramos así en contacto con uno de los aspectos culturales más antiguos de la isla,un proceso de elaboración que lleva más de 200 operaciones.

Y si de calzado se trata, hay que hacer una parada en Menorca. Porque hablar de artesanía menorquina es hablar de albarcas, la típica sandalia utilizada por los menorquines que todo turista ha comprado para llevarse a su casa hasta el punto de que, con el tiempo, han llegado a ser hasta una moda veraniega.

Es un tipo de calzado rústico cuya procedencia encontramos en el mundo rural de la isla. Los agricultores necesitaban un calzado resistente pero flexible, que se adaptara al terreno pedregoso de Menorca. Y esas características las reúnen las albarcas, cuya suela se consigue del caucho y las correas con las que se sujetan al tobillo y al empeine se elaboran con cuero crudo.

Pero si bien este calzado es una de las industrias más conocidas fuera de la isla, no es la única. Como en el resto del archipiélago, la artesanía de madera, la piel y el cuero o las telas tienen gran importancia y mucha presencia en Menorca.

Para ver una muestra de los productos artesanos hay que visitar el Centro Artesanal de Menorca, en Es Mercadal. Además de las exposiciones temporales y la muestra permanente, allí se ubica una tienda en la que podemos encontrar el recuerdo o el regalo que estamos buscando.

Joyas y tradiciones

También se pueden visitar algunas fábricas de las famosas perlas artificiales. La primera fábrica de este producto, que requiere muchas horas de artesanía manual, la fundó en 1897 en Manacor, en Mallorca, el alemán Eduard Frederic Hug Heusch. Actualmente, el catálogo de joyas y perlas mallorquinas incluye unos 10.000 modelos que se pueden adquirir en muchas tiendas y talleres en las que también encontramos otra pieza tradicional de la isla, el cordón mallorquín.

Esta pieza, que tiene su origen en el siglo XIII y su primera utilidad fue decorar la cintura femenina, lleva colgada la cruz mallorquina y actualmente existe con forma de collar o pulsera.

El histórico barrio judío de Palma de Mallorca, que antiguamente vivía de la fabricación y el comercio de joyas, es uno de los lugares donde encontramos una buena muestra de joyerías, algunas de ellas con más de un siglo de antigüedad.

También el textil tiene tradición artesana en Mallorca. La roba de llengües forma parte de la cultura balear. Estas telas son un producto totalmente autóctono, pero se considera que su origen es oriental. Son teñidas a mano, tienen dibujos discontinuos y colores muy vivos y con ellas se confeccionan desde toallas hasta cortinas. El proceso de elaboración es complejo y largo y suele ser totalmente artesano, utilizando las técnicas antiguas.

Moda internacional y de mercadillo

También la industria de la moda es una buena muestra de la artesanía balear. La moda ibicenca,adlib, que trabaja los tejidos naturales, los bordados y las puntas tradicionales, surgió en 1971 y está inspirada en la ropa típica de las islas Pitiusas a la que se le añaden todas las influencias del movimiento hippy que tan fundido está con la vida ibicenca.

El protagonista de esta moda es, sin duda, el color blanco, como las blancas casitas ibicencas, sobre tejidos naturales y ligeros. La moda adlib es la idiosincrasia ibicenca; su cultura, su modo de vida, se transmiten a través de sus diseños. La libertad que identifica a Ibiza es la libertad que obtiene la mujer que viste esta ropa.

Ese fue el objetivo de la princesa yugoslava Smilja Mihailovitch, que impulsó esta tendencia para que la mujer tomara conciencia de su cuerpo y pudiera vestir con más libertad y confort sin perder la elegancia.

Las tiendas de Ibiza o los mercadillos típicos de la isla son los lugares más apropiados para encontrar no sólo moda adlib, sino cualquier otra muestra artesanal. Y mercadillos hay en cualquier lugar de la isla. No es de extrañar en este destino en el que, hace ya décadas, el movimiento hippy encontró un entorno hecho a su medida.

El Hippy Market de Punta Arabí, en Es Canar, inició su andadura ya en 1973. Todos los miércoles, desde abril hasta octubre, encontramos allí a unos 500 artesanos que nos muestran artículos de todas las partes del mundo desde moda y bisutería a cosmética o instrumentos musicales. Música, actuaciones y espectáculos además de varias zonas gastronómicas y una zona infantil convierten al mercadillo en mucho más que un lugar de compras.

Albarcas menorquinas. Foto: Turismo Illes Baleares.
Albarcas menorquinas. Foto: Turismo Illes Baleares. 

Otro de los más populares es el mercadillo hippy de Las Dalias, pero hay muchos más repartidos por toda Ibiza.

También a Formentera llegaron los hippies en la década de los 60, buscando tranquilidad y libertad y encontraron un modo de subsistencia en la Feria Artesanal de La Mola. Es un mercadillo hippy que se celebra en el Pilar de La Mola todos los miércoles y domingos desde junio a octubre.

En esta Feria se reúne una gran cantidad de artículos de calidad. Una oferta muy variada que alcanza desde productos de madera hasta la artesanía hecha en piedra pasando por el cuero y la plata. De hecho, los artículos en plata y la bisutería en general constituyen una de las muestras artesanales más importantes de Formentera y se suelen caracterizar por la presencia de diferentes representaciones de las sargantanes -lagartijas-.

La Feria de La Mola, un clásico de la isla que se ha convertido ya en una atracción turística más, nos abre la posibilidad, además, de ver a los artesanos trabajar en sus talleres al aire libre. ¡Toda una experiencia!

Cerámica, madera, vidrio

Y una de las artesanías más antiguas de Baleares es la elaborada a partir del barro y la cerámica realizadas a mano. Está muy ligada a la cultura y la tradición mallorquina y forma parte de su historia. La figura de cerámica por antonomasia es el siurell, que se elabora con arcilla y se blanquea con cal para después decorarse con motivos (líneas, puntos, círculos...) de colores. En la localidad de Marratxí, cercana a Palma, se concentran los principales alfareros de la isla y, según dicen allí, de Europa.

La madera de los olivos se ha aprovechado tradicionalmente para fabricar muebles y todo tipo de utensilios de cocina, de decoración... Pero hay que destacar a los carpinteros de ribera de Sóller, en Mallorca, en cuyo puerto se construyeron durante siglos embarcaciones de todo tipo, ya que durante mucho tiempo fue el barco el principal medio de transporte.

Y mucho más antigua es la tradición del vidrio soplado, que llegó a Mallorca de la mano de los fenicios, que llegaron al litoral en el siglo II a.C y construyeron hornos de vidrio. Después, en los siglos XVI y XVII, los mallorquines aprendieron las técnicas venecianas y hoy estos artesanos continúan haciendo piezas de todo tipo con la única ayuda de unas pinzas y una caña para soplar. Merece la pena pasarse por una de las fábricas que se pueden visitar para ver cómo trabajan estos artesanos.

Gastronomía, artesanía para el paladar

Y no se puede hablar de artesanía y tradiciones sin hacer mención a alguno de los productos de la gastronomía autóctona que, en el caso de Baleares son, en buena medida, la herencia de tradiciones milenarias que han ido sumando las de los diferentes pueblos que se han asentado en su tierra.

La ensaimada de Mallorca, que cuenta con Indicación Geográfica Protegida, y es, además, el producto más típico de todo el archipiélago, o la sobrasada, también con IGP, son buena muestra de ello.

El queso con Denominación de Origen Mahón-Menorca que, según algunos indicios, ya se elaboraba en la Prehistoria o el Gin de Mahón, que se obtiene siguiendo el método tradicional inglés y cuenta con Indicación Geográfica. Como también están certificadas con Indicación Geográfica las Hierbas ibicencas, por ejemplo.

Productos tan mediterráneos como el aceite o el vino forman parte de la identidad de las islas a lo largo de la historia. Ya los fenicios y, por supuesto, los romanos cultivaban la vid aquí y elaboraban sus vinos. Actualmente hay varias Denominaciones de Origen (Binissalem y Pla i Llevant)  e Identificaciones Geográficas Protegidas. Y el aceite, un oliva virgen extra elaborados con las variedades Mallorquina, Arbequina y Picual, está reconocido con la Denominación de Origen Protegida Aceite de Mallorca.

Estos y otros muchos productos se siguen elaborando, en mayor o menor medida, siguiendo las técnicas más tradicionales y antiguas.

 

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