En España, tienen intereses en bodegas Gerard Depardieu, Andrés Iniesta, Antonio Banderas, Rafael Moneo, Fran Rivera, Imanol Arias, Carlos Sáinz, José Luis Cuerda o Roberto Verino, aunque el tándem famosos+vino es un fenómeno que traspasa fronteras, como muestran los casos de Ford Coppola, Messi, Angelina Jolie o Brad Pitt.
¿Son rentables?
En algún caso, los famosos han dado visibilidad a la bodega. En otros, su participación no ayuda a las compañías en su esfuerzo por vincularse a calidad y a profesionalidad; a veces han dado una imagen «frívola» o han eclipsado al producto e, incluso, han fomentado los prejuicios entre algunos consumidores, que creen que pueden ser caldos inaccesibles o productos «de márketing».
A veces, los nombres de los famosos han dado una imagen «frívola» o han eclipsado al producto e, incluso, han fomentado los prejuicios entre algunos consumidores
No es de extrañar que dos bodegas consultadas hayan solicitado que no se les vincule con los personajes populares que participan en su accionariado, cansadas de que no se les vea con seriedad y les «etiqueten» siempre como «el vino…de».
También encontramos una vitivinícola regida por famoso que, después de muchos años de esfuerzo, cuelga el cartel de «se vende».
Julio Iglesias y Montecastro
Sin embargo, algunas iniciativas triunfan y, entre los ejemplos de éxito, encontramos a Bodegas Montecastro (Castrillo de Duero, Valladolid), con el cantante Julio Iglesias como copropietario.
La firma está presidida por Alfonso de Salas, marqués de Montecastro y Llanahermosa, máximo accionista, y en ella figuran como socios empresarios y periodistas como Juan González, Pedro J. Ramírez, Gregorio Peña, Francisco Torres o Enrique Sánchez.
En bodegas Montecastro dejan claro que la imagen internacional del artista les ayuda, pero la apuesta del grupo pasa por vender caldos por su máxima calidad y no «el vino de Julio Iglesias»
Desde la compañía -que vende en 27 países y apunta a Brasil, China y otros destinos asiáticos como mercados prioritarios- constatan que la imagen internacional del artista les ayuda, pero también dejan claro que la apuesta del grupo pasa por vender caldos por su máxima calidad y no «el vino de Julio Iglesias».
Verino, más allá de modas
Por su parte, el diseñador gallego Roberto Verino logra una facturación de 500.000 euros con su vino «Terra do Gargalo» (Bodegas Gargalo): inicialmente fue «un capricho» para él, enseguida se convirtió «en una pasión» y ha terminado siendo «un negocio».
«Supongo que habrá muchas personas que jueguen con el vino por una cuestión sólo de prestigio o de notoriedad, pero ése no ha sido nunca mi caso», agrega Verino en declaraciones a Efeagro.
Bodegas Gargalo produce actualmente 100.000 botellas, de las que 80.000 se quedan en España y el resto se exporta principalmente a Reino Unido, Bélgica, Holanda, Andorra, Colombia y Japón.
Roberto Verino: «el prestigio de tu marca comienza con un hándicap, deshacer el prejuicio de quienes antes de probar el vino pueden pensar que se trata sólo de una estrategia de márketing»
Pero, ¿le ayuda al modisto su fama como diseñador internacional a abrir mercados para el producto? «Por supuesto que sí, pero de una manera demasiado sutil. El prestigio de tu marca comienza con un hándicap, deshacer el prejuicio de quienes antes de probar el vino pueden pensar que se trata sólo de una estrategia de márketing».
El sueño de un cantautor
Los productos de Celler Vall Llach, propiedad de Albert Costa y el cantautor Lluis Llach en el Priorat, se han hecho un hueco en las mesas chinas -donde han logrado un gran éxito con su enseña «Vall Llach», que en los restaurantes del oriente lejano cotizan a 200 euros y pugnan con los reputados caldos de lujo franceses-.
Y en EEUU compite con el Cabernet del valle de Napa (California), detalla el copropietario de la bodega catalana, Albert Costa, quien continúa el negocio vitivinícola heredado de su padre y fundador de la bodega, Enric, junto al conocido cantautor.
Los vinos de Celler Vall Llach, propiedad de Albert Costa y Lluis Llach, compiten en China con los reputados caldos de lujo franceses
Llach pasa la mitad del año al frente de su Fundación en Senegal, pero no se pierde cada una de las vendimias e, incluso, es el responsable de catar las uvas y determinar el mejor momento de maduración para comenzar a vendimiar sus uvas «premium».
Acontia, proyecto en el que participa el torero y empresario Rivera Ordóñez, es otro de los ejemplos de triunfo en el mercado.
Toros y vino
Según explica la presidenta y propietaria de Bodegas Liba y Deleite, Maite Geijo, la adquisición por parte de Rivera Ordóñez de una parte de las acciones del grupo fue «una operación empresarial sin más» en un primer momento, pero luego él se ha ido involucrando más y «su apoyo se nota» para ganar clientes.
Especialmente cuando «levanta un teléfono» y logra contactar con algún jefe de compras importante poco accesible, detalla Geijo.
Pero también quiere dejar claro: «En ningún sentido se pretende que Rivera Ordóñez nuble a Acontia», ni que Acontia sea «el vino de Rivera Ordóñez».









