El sector apícola ha criticado que no se haya incluido a su actividad en el paquete de ayudas del Gobierno por los efectos de la guerra en Oriente Medio; la subida del precio del carburante que necesitan para su trabajo se traducirá inevitablemente en un alza del precio de la miel.
"En principio, los 20 céntimos por litro de gasóleo que van a subvencionar al resto de ganaderos y agricultores, a nosotros nos lo han negado y, en mi caso, el 31 % de mis gastos generales es de gasoil", ha lamentado Pedro Sáenz Espinosa, un apicultor que tiene 190 colmenas en el Valle de Ocón (La Rioja).
Para el cuidado de sus colmenas, ha explicado que su todoterreno consume entre ocho y diez litros y medio por cada cien kilómetros, una cantidad que en caminos forestales puede aumentar hasta los once litros.
"El año pasado aguantamos pese a la sequía, pero este año tenemos que subir de los diez euros el kilo a 11,5 euros, seguro", ha añadido antes de explicar que confía en que las ventas a sus clientes, todos de proximidad, "no se resientan", ya que demandan un "producto de calidad" como el que ofrece su firma, Apícola Tío Perico.
Mario Navarro, otro apicultor de la zona de las Alpujarras (Granada), calcula que la subida de la miel de calidad de España se encarezca en origen de media entre medio y un euro por kilo.
"La normativa prohíbe a un apicultor juntar un número específico de colmenas, normalmente por debajo de cien en un colmenar, y a veces las separa unas de otras a una distancia de 300 o 400 kilómetros", por lo que cualquier subida del carburante es un "sobrecoste" importante, ha indicado.

A su juicio, "es necesario que la política nos tome en serio y tenga en cuenta los valores de necesidad ambiental, porque es un sector vital y necesario para la supervivencia del ser humano, la agricultura y la polinización de las plantas, aunque seamos pocas personas".
A Navarro le preocupa sobre todo los efectos de la subida del carburante en el ya problemático relevo generacional del sector, porque el "escaso margen de beneficios que ya se maneja va a desincentivar el querer trabajar" en las colmenas, además de hacer "menos competitiva" a la miel española frente a "fraudulentas" importadas de países como China.
La asociaciones agrarias apoyan al sector apícola
Los últimos datos oficiales sobre el precio del gasóleo agrario o gasóleo B del Ministerio de Agricultura, Pesca y alimentación (MAPA) apuntan a que, pese a las ayudas para su compra, su valor medio ponderado en España se situaba el pasado 31 de marzo en 1,345 euros por litro, un 39,28 % más que antes del inicio de la guerra en Irán.
Cooperativas Agro-alimentarias ha denunciado el "impacto directo en la rentabilidad de los apicultores del aumento del precio del combustible", sobre todo para los profesionales que practican la trashumancia en busca de diferentes zonas de floración y ha reclamado al MAPA que adopte medidas adicionales para ellos.
La subida del carburante coincide con el inicio de una campaña marcada por otros factores negativos, como los eventos meteorológicos adversos por el tren de borrascas, los incendios, la creciente complejidad en la gestión de la varroa y la fuerte competencia de las importaciones de miel, ha detallado.
La Unión de Pequeños Agricultores y Ganaderos (UPA) ha recordado que "la apicultura ya está excluida de las ayudas de la Política Agraria Común (PAC) y de la devolución del Impuesto Especial de Hidrocarburos".
Esta organización ha solicitado al Gobierno que bonifique el carburante para el transporte de los productores españoles de miel a la vez que ha confirmado que trabaja para que la apicultura reciba "una ayuda específica en forma de pago por colmena" en la futura PAC 2028/34.
La asociación Unión de Uniones (UdU) también ha reclamado "el acceso al gasóleo agrícola bonificado" para este sector.
Según sus cálculos, el coste extra de gasóleo al año para la apicultura trashumante es de, al menos, 800 euros para una explotación con el número mínimo de colmenas (150) y puede llegar hasta los 10.000 euros para una con 1.500 colmenas; en la apicultura estante, el sobrecoste estaría entre los 400 y 4.000 euros.








