Imagen de un bar. Foto: Pexels

ASÍ SE PRESENTA EL OTOÑO

Los bares, ante el reto de elevar las visitas tras un verano a tope

Publicado por: EFEAGRO / LUCÍA RUIZ SIMÓN 6 de septiembre de 2022

Los españoles ya han superado la cantidad de dinero que destinaban a comer fuera de casa antes de la pandemia en verano, una realidad a la que ayudado la subida de precios, ya que las visitas de bares y restaurantes aún son menos que en 2019, un problema que puede enquistarse en este otoño.

Así se desprende de los datos de la consultora especializada en este sector NPD Group, cuyos datos a julio confirman que este mes los españoles gastaron en bares y restaurantes 3.700 millones, lo que lo convierte en el primer mes que el gasto total es superior al del mismo periodo de 2019, en concreto, un 1,8 % más.

 Los españoles gastaron en julio un 1,8 % más que en el mismo mes de 2019

Por contra, las ocasiones de consumo o visitas a locales siguen siendo un 5,2 % menos que las del último julio prepandemia.
En lo que va de año -hasta julio-, el gasto en alimentación fuera de casa aún es un 3 % inferior y el tráfico es un 9 % menos que en 2019.
Para la experta en este asunto de la consultora, Edurne Uranga, la Semana Santa fue el "absoluto punto de inflexión" para un sector que comenzó flojo el año, en plena ola de ómicron, y que ha vivido un "verano muy bueno, con un consumidor que a pesar del escenario de guerra y de precios estaba muy optimista y con ganas de salir".

Chiringuito responsable en San Pedro del Pinatar. Foto: EFEAGRO.Chiringuito responsable en San Pedro del Pinatar. Foto: EFEAGRO.

El otoño se prevé que será más "moderado" y habrá que ver cómo afecta finalmente al consumo, una vez superado el periodo vacacional, por las incertidumbres, especialmente, la subida de precios que reduce la renta disponible de las familias.

¿Cómo cambian las crisis el consumo en restauración?

Uranga recuerda a Efeagro que, por la experiencia de otras crisis, la primera tendencia que ya se aprecia es la reducción del tique medio, ya sea eliminando algo de la experiencia para abaratar la cuenta, como por ejemplo los postres o los cafés, ya sea eligiendo una opción más asequible.
A esta realidad responde también el auge de los servicios de comida listos para tomar de los supermercados, los conocidos como mercaurantes, que según Uranga reducen a la mitad el precio de la opción más barata de comida para llevar de los locales de restauración y que con un incremento de gasto del 17 % tiene éxito especialmente en zonas vacacionales o en las inmediaciones de oficinas y de centros universitarios.
Si los precios siguen subiendo y la situación empeora, un segundo efecto en el consumidor mucho más dañino para el sector sería que trasladara parte de su consumo en bares y restaurantes al hogar, algo que según Uranga "no se prevé que ocurra a corto plazo".

La alegría va por barrios y los posos del covid

Si bien había subsectores de la restauración que ya habían recuperado su negocio tras el parón de la pandemia, hay otros a los que les ha costado más, como al del ocio nocturno, e incluso alguno que aún permanece por debajo.
Es el caso de las gasolineras, con un 6 % menos aún de ingresos y las cantinas de los centros de trabajo (-10 %), aún afectados por la menor presencia en las oficinas debido a las jornadas de teletrabajo.
Y es que hay "efectos secundarios" del covid que parece que han llegado para quedarse en la restauración, como el gusto por las terrazas -aunque ya no haya restricciones- y entender el food service "como un disfrute, después de dos años en los que nos lo habían restringido mucho", explica la experta.
La pandemia ha dejado también a un consumidor "más curioso e innovador" que "al haber roto sus rutinas, está dispuesto a incorporar otras nuevas, a probar nuevos sitios y a nuevas experiencias".
El primer verano poscovid ha sido el de la recuperación para un sector resiliente, que espera retener a unos clientes preocupados por los precios, pero con ganas de celebrar y de recuperar el tiempo perdido.