Montañas de 300 neumáticos, charcos de barro de cuatro metros, un tráiler con ocho toneladas de paja o 150 metros de túneles con lodo son algunos de los obstáculos que tendrán que superar los intrépidos deportistas que participen en la carrera "Finisher Non Stop" de Vic.
Casi 400 corredores se han inscrito ya en la cuarta edición de esta carrera que el próximo 14 de abril medirá no sólo la fuerza física de los corredores, sino que también evaluará su capacidad técnica para superar obstáculos poco convencionales y su sentido del humor, llevarlo con filosofía.
Los corredores no deberán tener miedo a arrastrarse, escalar paredes, mojarse y llenarse de barro si quieren superar una treintena de obstáculos entre los que se incluyen tubos de plástico de seis metros de largo o desniveles de salto y escalada de más de 200 metros.
En total, 8 kilómetros de recorrido por los alrededores de Vic (Barcelona) para corredores que se dividirán en dos categorías según el nivel físico: la Sprinter, para estos 8 kilómetros, y la Finisher Non Stop, para quienes se atrevan a dar dos vueltas completas al circuito, de manera individual o por parejas.
Después de la carrera
Cuando termine la carrera, todo aquel al que aún le resten fuerzas, puede disfrutar de Vic, una localidad a medio camino entre el mar y los Pirineos a tan solo setenta kilómetros de Barcelona.
Capital de la comarca de Osona, el centro histórico convive con la modernidad de los nuevos barrios y los alrededores en los que aún se puede disfrutar de la herencia del mundo rural.
Para completar un fin de semana dedicado al deporte y a los espacios verdes, se puede hacer un recorrido por la zona conocida como L'Anella Verda de Vic, un circuito natural alrededor de la ciudad, de unos 32 kilómetros de recorrido, que permite visitar algunos de los enclaves de mayor valor ecológico y paisajístico de este lugar que también invita a visitar el cauce de los ríos Gurri y Mèder.
Y tras una intensa jornada de actividad física, nada mejor que recuperar fuerzas con algunos de los productos más típicos de la zona. Embutidos y longanizas, trufa negra, la cebolla vigatana o el pan de Osona imprimen carácter a una gastronomía en la que no es extraño encontrar desde setas hasta judías pasando por productos de caza y, cómo no, de la huerta.
En la localidad se contabilizan alrededor de 70 restaurantes con ofertas gastronómicas para todos los gustos, pero con el común denominador de los productos de la comarca de Osona.






