Un pescador en uno de los lagos de Myanmar.Foto cedida por NUBA

Un pescador en uno de los lagos de Myanmar.Foto cedida por NUBA

UN PARAÍSO POR DESCUBRIR

Birmania, el milagro al atardecer

Publicado por: Daniel Galilea/EFE 2 de mayo de 2016

La actual Myanmar no cambia, sino que trasciende el tiempo, permaneciendo invariable y serena. Sus doradas pagodas son el símbolo de un arraigado budismo, luz de vida de sus habitantes. Una joya donde el viajero se siente descubridor y los atardeceres son verdaderos milagros.

Birmania, oficialmente la República de la Unión de Myanmar, limita con India, China, Bangladesh, Vietnam, Laos y Tailandia, es un territorio desconocido y apartado del mundo, donde el viajero se siente descubridor", señala a Efe, Francisco 'Paco' Orive, director de producto de Nuba, agencia especializada en viajes a medida .

"Myanmar se abre lentamente, mostrando las maravillas que esconden los tres mil templos de Bagan, los bosques de orquídeas que rodean los jardines flotantes del Lago Inle, el rostro dorado y blanco de Mandalay, y la impresionante y sobrecogedora arquitectura de la Pagoda de Swageddon", añade en referencia a su naturaleza.

"En Birmania el viajero descubrirá a una gente única, que disfruta del placer de agradar al visitante", explica este experto.

Unos monjes caminan hacia la ciudad de Mrauk U. Foto cedida por NUBA
Unos monjes caminan hacia la ciudad de Mrauk U. Foto cedida por NUBA

Según Orive, este país asiático, donde se practica un ferviente budismo Theravada, es considerado en términos turísticos como "una auténtica joya aún sin explotar, porque su cultura permanece prácticamente intacta".

"Mientras que a Vietnam entraron en 2014 cerca de 8 millones de turistas al año, a Birmania solo llegó uno, una cifra que podría alcanzar hasta los 3 millones si consideramos a aquellos que visitaron la zona fronteriza con Tailandia en una visita de ida y vuelta en el día", detalla.

Consultado sobre qué lugares de Myanmar son de obligada visita, señala que uno de ellos es Bagan, considerada una de las mayores concentraciones de templos y pagodas budistas del mundo, con más de 2000 monumentos de este tipo y solo comparable a la región de Angkor en Camboya.

"El Lago Inle es un tranquilo lugar para descansar y disfrutar de la naturaleza, con pueblos flotantes y sus peculiares pescadores que, trasladándose en barca, consiguen remar con la ayuda de una pierna. Este es uno de los puntos inolvidables que reserva Birmania al viajero".

Experiencias imprescindibles

Orive, que recomienda permanecer un mínimo de ocho noches en el país, propone como experiencias imprescindibles en Birmania, desde presenciar un mágico atardecer en lo alto de un templo en Bagan a visitar el campo de elefantes Green Hill Valley (www.ghvelephant.com) , en el estado Shan. Es una reserva natural privada donde el viajero puede participar en el cuidado diario de estos animales, de su alimentación y de su baño, a cargo de sus fundadores, un veterinario y cuidadores especializados.

También probar el más famoso de los platos típicos birmanos: la mohinga , una sabrosísima sopa de pescado que se sirve caliente, y que en la mayoría de los casos se elabora con fideos de arroz y acostumbra tomarse como desayuno, debido a sus numerosas propiedades y nutrientes ideales para comenzar el día.

Hacer turismo por los pueblos flotantes del lago Inle, rodeados de verdes montañas, bosques de orquídeas, canales de agua y plantaciones de todo tipo es otra posibilidad; se sitúan, junto a decenas de jardines y mercados flotantes, a las orillas de este lago de agua dulce de 200 kilómetros cuadrados a unos 900 metros de altitud.  La comunidad acuática del lago Inle está formada por unas 70.000 personas de diferentes etnias, que se agrupan en cuatro localidades a pie de lago y habitan en unas curiosas casas construidas sobre pilotes.

Imagen de Mandalay, una de las ciudades más importantes de Birmania. Foto cedida por NUBA
Imagen de Mandalay, una de las ciudades más importantes de Birmania. Foto cedida por NUBA

El parque Kandwaygyi, donde puede visitarse la increíble pagoda Shwedangon, el monumento más importante de todo el país;  el Templo Ananda,  el único en el mundo en poseer cuatro estatuas de Buda en cada una de sus puertas, y el monasterio Mahagandayon, un centro budista cercano al puente U Bein de madera de 1,2 kilómetros de largo de Amarapura, son otras citas imprescindibles.

Para los más aventureros

El experto propone adentrarse en la creencia local de los "nats", espíritus de los antepasados que habitan en las montañas, una treintena de los cuales tienen su hogar en el monte Popa, un volcán extinto, en cuya cima se construyó un monasterio budista, y donde son venerados con ofrendas por los peregrinos.

Trasladarse a Yangon, la antigua capital del país, permite al viajero recorrerla en un tren desde donde pueden verse las imágenes más típicas de sus miles de ciudadanos de a pie y preciosos rincones, así como visitar el barrio de Hele Dan, con su mercado de frutas y verduras, o la zona colonial de la ciudad y los edificios británicos de la zona del puerto.

Como destino poco frecuentado, la ciudad de Hsipaw, en el estado Shan, también conocida como Thibaw, que se encuentra en la ribera del río Duthawadi, a tan sólo 200 kilómetros al noroeste de Mandalay y está enclavada en una zona que produce una de las mejores frutas del país, es muy recomendable de visitar.

Ngapali Beach, uno de los preciosos paisajes de la costa, en Ngapali, es el lugar ideal para los viajeros que buscan un alojamiento tranquilo, rodeado de largas playas de arena blanca y aguas cristalinas.

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