Helicóptero para practicar "heliesquí". Foto: David Aguilar

Helicóptero para practicar "heliesquí". Foto: David Aguilar

British Columbia, terreno de aventura

Publicado por: Corus Consulting 10 de marzo de 2014

Glaciares, picos de más de tres mil metros, lagos helados, aludes, bosques inmensos poblados por osos y renos, ciervos pastando las briznas de hierba que asoman de la nieve... Un paraíso para cualquier amante de la montaña.

Después de tres horas de coche desde Banff llegamos a Revelstoke, en el macizo de las Selkirk, atravesando el Parque Nacional de los Glaciares y el mítico Roger’s Pass, el escollo más difícil de superar por la Canadian Pacific Railway en su empeño de unir por tren las costas oriental y occidental del país. Uno se siente en el coche como en el interior de un número de National Geographic o en un documental de La2.

Revelstoke no es una ciudad con el encanto de Banff, pero mantiene unas cuantas calles con la arquitectura tradicional, y está situada entre lagos. A pocos kilómetros del pueblo se encuentra la estación, con complejo turístico que sigue el modelo resort, aunando alojamientos, bares y restaurantes, alguna tienda, alquiler de material, y todos los servicios que requiere el esquiador.

Pero para disfrutar del après-ski más auténtico merece la pena redondear la jornada con unas cañas en The Village Idiot, en el pueblo, adonde van los locales a terminar el día, y con un ambiente canadiense de verdad.

Un desnivel de 1.700 metros, pistas entre arbolado y sin esperas

Esta es una estación exigente, con pistas más adecuadas para deportistas de nivel avanzado, con importantes pendientes en las pistas trazadas entre arbolado, y en los recorridos ‘negros’. Presume de tener el máximo desnivel esquiable del continente, con 1700 metros, compartiendo la lista del ‘Top 10’ con Kicking Horse y Panorama. Sorprende al esquiador europeo que la gran superficie esquiable, similar a la de Baqueira Beret, –y un terreno nada envidiable– esté servida por sólo tres remontes: una cabina y dos telesillas. La estación catalana tiene más de veinte. Y más aún sorprende la práctica inexistencia de colas, ni siquiera en los días más frecuentados.

Y un poco más al Norte...

Nuestra siguiente etapa nos lleva, tras un par de horas de coche por la 1 hacia el noroeste, hasta Kicking Horse, en las Purcell, junto a Golden, más pequeño que Revelstoke. La montaña tiene una estructura similar a la de ésta: al pie de las pistas está el complejo turístico. Kick’ es una de las estaciones más difíciles y con mejor nieve del mundo. Pocos remontes, recorridos más que pistas entre arbolado con un 50% de ‘dobles diamantes’, inclinaciones impresionantes, ... Las líneas de las aristas sur y norte del Terminator Peak, y las del los Bowl Over son vertiginosas curas de humildad para mucho esquiador experto. Sólo para piernas fuertes. Por cierto, en la recepción del resort nos encontramos con el simpático Miguel, sevillano afincado en el lejano Canadá, en un país en el que poca gente habla nuestro idioma, con una gran mayoría de australianos y neozelandeses en los puestos de trabajo de atención al público.

En casi todas las estaciones existen voluntarios que hacen de guías a los esquiadores

Completamos la visita esquiando en Panorama, también en el macizo de las Purcell. Es otra estación dura, aunque no tanto como las dos anteriores, y largas pistas azules (recordemos que no son nuestras azules, pero son asequibles), conviven con terreno para aventureros. La mejor manera de disfrutarla es recurrir a los Skier’s friends, un servicio gratuito de guías que todos los días a las 10 de la mañana y a la 1,30 de la tarde forman grupos por niveles para enseñar a los visitantes las mejores zonas de la estación. Este sistema es común a casi todas las estaciones del país. Con diferentes nombres (Hosts, Ambassadors, ...) suelen ser antiguos profesores o pisteros de la estación, que hacen de guías como trabajo voluntario. Al terminar la jornada, el complejo ofrece una gran piscina de agua caliente al aire libre, con ‘jacuzzi’ (‘hot tub’) y sauna.

 Heliesquí: un reto que compensa

Otro gran atractivo de la zona es el heliesquí. Consiste en subir a un helicóptero que te transporta a las zonas que los expertos consideran en mejores condiciones, y descender esquiando por nieve virgen. Una experiencia incomparable para un esquiador. Esquiar en terreno salvaje, no pisado por otros con anterioridad es lo máximo a lo que puede aspirar un adicto al deslizamiento.

El centro neurálgico del ‘heli’ es Revelstoke. Tradicionalmente ha sido un lujo para economías pudientes. Una semana de heliesquí con descensos garantizados de 10.000 metros al día, alojado en un bonito chalé de montaña, pensión completa de alta calidad gastronómica, masajes, jacuzzi y demás lujos puede superar los 6.000 euros, y con las grandes compañías puede exigir una reserva con años de antelación.

Pero en los últimos años han surgido pequeños operadores que ofrecen formas más económicas de practicar esta modalidad. Cada empresa tiene adjudicada una zona, por lo que no hay que temer las aglomeraciones. En Panorama, por ejemplo, RK Heliski ofrece paquetes de tres vuelos en un día por unos 450 euros, con esquís, guía, comidas, y material de seguridad incluidos. Es dinero, pero la experiencia es inolvidable.

Corus Consulting

15 años de experiencia en tecnologías de alto valor añadido. Presencia internacional en España, México, USA, Colombia, Perú, Chile y Filipinas.