Un plano general de la ciudad de Cholula. Foto: Raúl Cortés.

Un plano general de la ciudad de Cholula. Foto: Raúl Cortés.

MÉXICO

Cholula, ciudad eterna

Publicado por: Raúl Cortés/EFE 7 de septiembre de 2015

Considerada la ciudad viva más antigua de América, San Pedro de Cholula, en el estado mexicano de Puebla, cuenta con una pirámide, los conventos más antiguos del país, buena gastronomía, naturaleza en estado puro y es un gran centro cultural. Auténtica joya que merece la pena conocer.

Su nombre significa “agua que corre en el lugar de huida”. Se la considera la ciudad viva más antigua de América por haber sido morada ininterrumpida del ser humano desde el siglo V a.C. Tiene la pirámide más grande del mundo por el tamaño de su base, mayor incluso que la de Keops en Egipto, aunque es más baja. Y es sede de uno de los conventos más antiguos de México, el Convento de San Gabriel, de la orden franciscana.

En uno de los costados del Zócalo de Cholula se encuentro un conjunto arquitectónico religioso de visita obligada por su belleza e historia. Está compuesto por la Capilla Real o de Naturales y el Convento de San Gabriel (franciscano), considerado uno de los más antiguos de México.Foto: Raúl Cortés
En uno de los costados del Zócalo de Cholula se encuentro un conjunto arquitectónico religioso de visita obligada por su belleza e historia. Está compuesto por la Capilla Real o de Naturales y el Convento de San Gabriel (franciscano), considerado uno de los más antiguos de México.Foto: Raúl Cortés 

San Pedro de Cholula, un municipio situado a 125 kilómetros de Ciudad de México y que cuenta apenas con 20.000 habitantes, reúne todos los atractivos para un turista ávido de historia, buena gastronomía, naturaleza en estado puro y cultura en general.

 Morada milenaria

"El origen de lo que hoy es San Pedro Cholula, en el estado mexicano de Puebla, se remonta a 500 años antes de Cristo y, a diferencia de otras ciudades prehispánicas que fueron desocupadas, Cholula siempre ha mantenido ocupación humana”, explica a Efe la subtitular (encargada) de Turismo del municipio, Graciela Herrera. De ahí que la localidad reciba el calificativo de “ciudad viva más antigua de América”. Su nombre original deriva de la palabra “chololan”, que significa “agua que corre en el lugar de huida” en náhuatl, la lengua precolombina que todavía hablan algunos de sus habitantes y una de las principales herencias idiomáticas prehispánicas del México actual.

Su nombre significa agua que corre en lugar de huida

Originalmente fue habitada por la cultura olmeca-xicalanca, un grupo indígena que vivió en el litoral del Golfo de México y el altiplano, y que se desarrolló después del año 600 d.C., después de la decadencia de Teotihuacán como centro económico-político de las culturas prehispánicas.  “La segunda etapa importante de la historia de Cholula es con la cultura tolteca-chichimeca, la civilización que estaba cuando llegaron los españoles”, detalló Herrera.

 La gran pirámide

Los pobladores de la cultura olmeca-xicalanca, son los responsables de la construcción de la Gran Pirámide de Cholula, también llamada Tlachihualtepec, que significa “cerro hecho a mano” o “montaña construida”. "Por el colosal tamaño de su base cuadrada, de 400 metros por lado, es considerada la más grande del mundo si se toma en cuenta solamente ese aspecto, y tiene una altura aproximada de 65 metros", relata Herrera.

En realidad, es el resultado de la superposición de siete pirámides. Cada una de ellas cubrían la totalidad de la pirámide anterior, según los expertos.  “Lo que recomendamos para un buen recorrido turístico de la ciudad es que se inicie la visita en la zona arqueológica”, que cuenta con “un museo de sitio con tres salas: una con una maqueta de las distintas etapas de edificación de la pirámide, la segunda con elementos arqueológicos y la tercera con réplicas del Mural de Bebedores y el Mural de Chapulines (saltamontes), que se encuentran dentro de la pirámide”, detalla la representante de Turismo en el municipio.

Lo que se aconseja después es recorrer la parte del interior de la muralla accesible al público, un túnel que la cruza por debajo y que tiene dos kilómetros de distancia. La experiencia, única, no resulta tan claustrofóbica como uno podría imaginar por la buena iluminación y las indicaciones que guían al visitante por el recorrido.

Desde que se iniciaron las excavaciones hace décadas (los primeros trabajos corrieron a cargo del arqueólogo Ignacio Marquina en 1931) se han abierto túneles con una extensión total de 8 kilómetros en el interior de la edificación que, por el paso de los años y el crecimiento de la vegetación en su parte externa, tiene la apariencia de una montaña cualquiera con forma cónica.

El túnel de acceso público desemboca en el llamado Patio de los Altares, la zona arqueológica externa, en el extremo sur de la pirámide, donde es posible observar los trabajos de recuperación de varias construcciones de menor tamaño y alguna estela grabada, pues allí estaba el área donde antiguamente llevaban a cabo sus ceremonias político-religiosas los pueblos originarios.

 Emblema visual de la Cholula

Probablemente el paisaje más conocido de este hermoso municipio mexicano es el de la iglesia que los españoles construyeron sobre la pirámide, cuyo reluciente tono ocre resalta sobre el majestuoso fondo que proporciona el volcán Popocatepetl, de 5.465 metros de altura, y sus laderas nevadas.

La fotografía, anhelada por todos los turistas que llegan al lugar y que se ha reproducido en infinidad de reportajes y postales, solo se puede tomar con una buena cámara, un potente objetivo y desde mucha distancia. Ese templo católico es el santuario de la Virgen de los Remedios, la más clara muestra de la impositiva evangelización colonial sobre los pueblos indígenas en esa zona.

Un fresco religioso en una de las capillas de Cholula. Foto: Raúl Cortés.
Un fresco religioso en una de las capillas de Cholula. Foto: Raúl Cortés. 

“A la llegada de los españoles, la pirámide ya era un espacio en desuso”, narra Herrera. Se cree que fue abandonado por una erupción volcánica del Popocatepetl, todavía activo en nuestros días, hacia el año 850 d.C. Según la experta, “parecía un simple cerro porque había crecido la tierra y la vegetación, pero los frailes se dieron cuenta de que la gente subía hasta la cúspide a hacer rituales”. Cuenta la leyenda que los religiosos pusieron una cruz en la cima del cerro y esta fue derribada dos veces (tal vez por rayos o por el rechazo de los lugareños).

La cuestión es que los monjes excavaron y se toparon por primera vez con restos de la pirámide. Hablamos de 1594, el año en que “inician la construcción del santuario de la Virgen de los Remedios, una imagen cuya presencia allí es atribuida a la expedición de Hernán Cortés, aunque tampoco existe seguridad sobre eso", explica Herrera.

Tierra de sincretismo

Debido a que el santuario de la Virgen de los Remedios fue declarado como Patrimonio Histórico de la Nación, la pirámide de Cholula no ha podido ser excavada en su totalidad, ya que fue hecha con tierra y adobe que se deterioró por el abandono.  Actualmente, esa virgen sigue siendo la patrona de Cholula y todas las celebraciones religiosas importantes se vinculan con ese santuario, auténtico lugar de peregrinación y tradición religiosa.

Por ejemplo, el 31 de agosto hay una procesión a la que asisten feligreses con imágenes de vírgenes desde los diez barrios de San Pedro Cholula (“La noche de los faroles”), que culmina en la cima de la pirámide, en el templo católico, donde a la virgen se le cantan las "mañanitas" a medianoche, con la llegada del día 1 de septiembre. La otra gran fiesta popular en Cholula es el 8 de septiembre, por confluir este día “uno de los dogmas de la Virgen María y el día del trueque, una costumbre de la época prehispánica”, según Herrera.

"Antiguamente muchos comerciantes venían a darle gracias a la deidad reinante por lo que habían recibido durante el año, pero con la conquista, la Virgen de los Remedios sustituye a la deidad prehispánica y los comerciantes, que llevan lo que producen en sus comunidades, acuden al santuario y luego celebran un tianguis (mercado callejero) en el Zócalo (plaza principal) de la ciudad, donde se realiza el trueque”, agrega la representante del muncipio.

 Tacos placeros y otras delicias

En la festividad del 8 de septiembre, es habitual disfrutar en el Zócalo, el segundo más grande de México después del de la capital mexicana, del típico taco placero (de la plaza), como se llama a ese plato que incluye, dentro de la clásica tortilla de maíz azul, ingredientes como cecina, queso de chiautla y aguacate. Adicionalmente se le pueden añadir rajas rojas de chile poblano.

Las rajas, uno de los platos más exquisitos de México, se preparan normalmente con crema, queso y chile poblano, habitualmente verde, pero que tiene una variedad que solo se da en agosto y septiembre, y que es más dulce y menos picante.

En algunos puestos ambulantes todavía se toma pulque (bebida que se obtiene de la fermentación del maguey, un tipo de cactus, y que tiene alta graduación alcohólica), aunque la bebida más característica de Cholula se llama cacao y es elaborada con chocolate batido en agua con un molinillo de madera.

También el pan es famoso, pues se elabora en hornos de piedra, al igual que los rodeos y los muéganos, más parecidos a las galletas, y que se mandan a hacer generalmente para las festividades religiosas.

Además de la deliciosa comida, por ser un lugar de paso comercial desde hace siglos, Cholula ofrece con una gran variedad de productos artesanales, de ónix y de cerámica, o bordados de la sierra norte de Puebla o la Mixteca.

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