"Esfuerzo", "sacrificio" y "paz", son las palabras más repetidas entre deportistas que compaginan su pasión en el deporte con la labor en el medio rural; son los casos del futbolista del Club Deportivo Hernán Cortés, Enrique "Kike" Márquez, el maratoniano olímpico Daniel Mateo Angulo y el campeón de fuerza, Joan Ferrer
Del cultivo de arroz a arrastrar un camión de 25 toneladas
Joan Ferrer (36 años) es tres veces campeón de la Liga Nacional de Fuerza, lo que oficialmente le convierte en el hombre más fuerte del país, al batir récords como el de arrastrar un camión de 25 toneladas.
Pero esta situación no es su medio de vida, sino el campo, pues compagina su actividad deportiva con el cultivo de arroz en el Delta del Ebro, una labor "heredada" y aprendida desde pequeño.
"Mi abuelo me venía a buscar al colegio y me enseñaba el estilo de vida y el amor al campo", apunta.
Ferrer asegura que actualmente el trabajo no le ayuda tanto a su estado físico "como antes", porque "está todo muy mecanizado", aunque tiene claro la importancia del mismo en el día a día: "El campo te curte, te ayuda a soportar horarios complicados, a darte paz y a soportar el dolor", admite.
A día de hoy sigue trabajando allí y tiene claro que lo hará para toda la vida: "Una vez deje el deporte, mi vida será el campo, porque cuando me imagino mi futuro es comprando un terreno con el que diversificar el cultivo", asegura.
El deportista subraya también el "trabajo incansable de los agricultores", para quienes reclama "más cariño", "porque vale la pena pagar más por un producto de nuestra tierra que por uno extranjero", recalca.
Viveros de olivo por la mañana, goles por la tarde
Por su parte, el futbolista del C.D Hernán Cortés, Kike Márquez, trabaja en un vivero de olivos y almendros: "Mi función es mover las plantas para que el personal que está dentro de la nave las seleccione por tamaño y calidad", explica.
A Márquez, la dedicación en el campo también le viene de familia, aunque asegura que ahora no lo hace por eso, sino porque está "cómodo y a gusto".
Sin embargo, también encuentra dificultades a la hora de combinarlo con su vida futbolística: "Voy teniendo una edad (29 años) y tengo otros retos, porque ahora estoy preparando una casa y es complicado compaginar el trabajo, con la casa y con el fútbol", señala.

Aunque tiene clara cuál es su prioridad: "Una vez que ya no esté para competir, me dedicaré solamente al trabajo, que es lo que me da de comer".
Márquez también ha comentado las ventajas que le aporta su trabajo: "Rindo mejor, porque es una rutina de 8 horas en las que estoy moviéndome constantemente, y aunque también se nota el cansancio, el cuerpo acaba acostumbrándose", remata.
"Una lección del trabajo es que hay que esforzarse para poder conseguir lo que de verdad te gusta; el sacrificio que haces en el trabajo se aplica en la vida", sentencia.
De la granja al asfalto
El atleta olímpico Daniel Mateo (35 años) también está vinculado a la agroalimentación, pues trabaja en una empresa de granjas en alquiler y en propiedad, con la que ayudan a otras explotaciones de ganado cuando no tienen espacio, explica.
"Me encargo del papeleo y de las gestiones, aunque en épocas de más descanso (de entrenamientos) me pongo el mono (de trabajo)", añade Angulo.
El maratoniano también comenta las ventajas de su labor en la empresa: "Lo que me aporta es tener los pies en el suelo, me ayuda a no tener la cabeza todo el día puesta en el entrenamiento y me da paz".
Como en el resto de ocasiones, también tiene claro su futuro, alejado del deporte: "Cuando me retire, me voy a dedicar al negocio, es un proceso de transición muy largo que me gusta y me apetece", señala.
Angulo también subraya el trabajo que se realiza en el campo, pues sin agricultura ni ganadería "no tenemos nada, eso es la base, porque si no hay alguien labrando en el campo o criando ganado, la gente no va a tener comida en casa", concluye.
Joan Ferrer, Kike Márquez y Daniel Mateo representan así el espíritu de sacrificio y la capacidad de esfuerzo imprescindibles para desarrollar una carrera profesional deportiva, las mismas capacidades que se necesitan para la actividad agroalimentaria.





