Más allá del precio del café, que este jueves celebra su día mundial, el negocio cafetero en España está virando hacia baristas profesionales y clientes especializados.
Según datos de la Asociación Española del Café (AECafé), en España cada persona consume 4,2 kilos de café al año, lo que se traduce en 562 tazas (una y media al día), de las que el 66 % se toman en casa y el 34 % en bares y cafeterías.
El hábito está arraigado por más que los precios internacionales de la materia hayan alcanzado máximos en 2025 y luego se hayan estabilizado a niveles similares a los de 2024, a 287,3 centavos de dólar (253,16 céntimos de euros) por libra producida (453 gramos) en agosto pasado, según la Organización Mundial del Café (ICO).
Más formación para atender la demanda
En la transformación del sector está participando un séquito de profesionales expertos en la preparación y presentación del café y otras bebidas elaboradas con él.
"El café se está convirtiendo en un producto muy experiencial. En este momento de ocio y experiencia, aparte del café tradicional que nos tomamos toda la vida para despertar, ahora el cliente también quiere vivir un momento bonito con el café y eso implica sabor", ha afirmado a EFE Agro el barista principal de la marca Mocay (Pascual), Diego Campos.

En esa transición, la cantidad de azúcar se ha reducido, los tuestes son más ligeros y "se respeta más el producto"; eso ha llevado a una mayor demanda de formación y especialización, pues "el hostelero se está poniendo a la altura de la demanda", según el especialista.
En el caso de Pascual, sus marcas aportan diferentes perfiles de sabor, entre los que destacan los cafés de calidad 100 % arábica.
Una de ellos es el de Saula, compañía cafetera creada en 1950 en Barcelona y adquirida en 2024 por el grupo, que ofrece cafés especiales con un tueste que saca su punto más dulce.
Iniciativas grandes y pequeñas
En el municipio barcelonés de Gavà, la cafetería Más Q Migas ofrece la marca Saula porque, según su dueña, Eli Fernández, la idea era tener un café "que fuera especial", capaz de fidelizar a los clientes.
Aparte de recibir un "buen servicio" del proveedor y cursos de formación, Fernández ha destacado que su proyecto, creado hace tres años como "algo cercano", conecta con ese "ritual" en el que uno "no solo toma una taza de café, pues también importan la presentación y el lugar que te rodea".
En Madrid, la tienda Maanna cuenta con una barra de degustación de café y chocolate en la que dan a conocer los diversos métodos de preparación del café, incluidos los de presión, filtrado e inmersión como el "cold brew" (infusión fría).
Su fundadora, Sol Pérez-Bryan, ha resaltado el "valor diferencial" que aportan los baristas con sus conocimientos sobre los orígenes y procesos de cultivos de café.
Junto a las iniciativas de pequeñas cafeterías de especialidad, grandes cadenas como Starbucks también quieren rendir homenaje al café en su día internacional, con la organización de talleres gratuitos por toda España.
Agustín Kim, galardonado por Starbucks como el barista campeón de España, ha puesto en valor la formación porque "hay que entender la técnica perfecta para texturizar la leche, aprender de ratios o de la proporción de la molienda", factores que influyen en el resultado.
Los profesionales "no solo sentimos una pasión por servir café; hay algo detrás mucho más importante, que es la conexión humana", ha afirmado Kim, interesado en entender los gustos del cliente y contar la historia desde el origen del grano hasta el final para que sepa "qué está consumiendo".
En la conocida como "quinta ola" del café, tras una primera basada en la producción en masa y otras sucesivas en las que se ha ido imponiendo la calidad, ahora el consumidor "está demostrando mucho más conocimiento" y mayor grado de especialización, un reto para un sector en ebullición, según el experto.





