Asemesa representa los intereses de los exportadores en el marco de la investigación abierta por las autoridades norteamericanas tras la denuncia -el 21 de junio- de dos empresas aceituneras de California en la que reclaman derechos antidumping y antisubvenciones a las importaciones de aceitunas negras de España, a las que acusan de ventas a bajo precio al estar «subvencionadas».
En su queja ante el Gobierno de EEUU, estas empresas (Bell-Carter Foods y Musco Family Olive) aseguraron que la aceituna española se vende allí «entre un 70 y un 200 % más barata de lo normal».
«Estamos en el principio, porque esto es un proceso de un año», tras la decisión preliminar adoptada por este país, del 4 de agosto, de continuar con las investigaciones, declara De Mora.

La ofensiva jurídica española obligará a las empresas a movilizar «cantidades importantes», casi «de locura», que elevarán la factura a varios millones de euros, aunque «no tenemos otra opción». Han contratado a Garrigues -que tendrá en Bruselas su centro de actuaciones- y, en EEUU, han fichado a uno de los despachos más prestigiosos en litigios de Comercio: Curtis, Mallet-Prevost.
Subraya que existe una coordinación permanente, con reuniones periódicas en las que participan representantes de alto nivel de los ministerios de Economía y Agricultura, de la Consejería de Agricultura de la Junta de Andalucía y la patronal Asemesa, para coordinar las actuaciones en defensa del sector, apoyados por la UE.
Plazos
Las autoridades americanas han fijado el 18 de septiembre para recibir la información o alegaciones de Gobierno, UE y empresas aceituneras -que intentarán desarmar las acusaciones de dumping o competencia desleal al otro lado del Atlántico-, por lo que respecta a la investigación «antisubvención«; y del 28 de septiembre para la investigación «antidumping«, aunque podría prorrogarse el plazo.
«Hay partes que ya hemos contestado»; un ingente y exhaustivo volumen de información, ya que las autoridades de EEUU exigen conocer la cantidad, forma, plazos y naturaleza de todas las ayudas que pueda recibir el sector, incluida, si fuera el caso, la PAC, fondos para jóvenes agricultores, seguros agrarios, incentivos fiscales, «plan prever» para comprar automóviles y otros apoyos.
Administración y sector están convencidos de que podrán demostrar que las empresas operan dentro de la legalidad de la UE y OMC
Asemesa calcula que a finales de julio de 2018 se conocerá la decisión de EEUU, tras las dos investigaciones abiertas, y no descarta que, a partir de este otoño, se impongan medidas o aranceles provisionales, que la aceituna española quiere evitar.
Si los importadores americanos no pudieran afrontar el elevado coste de la aceituna española por esos nuevos aranceles, buscarían otros proveedores más baratos (Marruecos, Turquía, Egipto u otros), que ocuparían este espacio temporal o incluso permanentemente.
Incertidumbres
«No sabemos si el Gobierno de EEUU adoptará medidas ni de qué tipo serán pero, si se aplicaran aranceles extraordinariamente altos, supondría el cierre total del mercado», insiste el secretario general.
España, líder mundial en producción y exportaciones, se juega en este proceso cifras millonarias, ya que el 36 % de las exportaciones de aceitunas a EEUU son negras: 32 millones de kilos (envasadas), con datos de 2016, por valor cercano a los 70 millones de euros
Aunque el proceso afecta a la aceituna negra, el cierre del mercado americano -el principal fuera de la UE- provocaría «un gran desequilibrio» para todo el sector en su conjunto, al generar stocks de «millones de kilos» de producto terminado, señala.
Remarca que las empresas lucharán para conservar este mercado y, en el peor de los escenarios, buscarían alternativas para reducir el impacto, como India, países árabes o Rusia, entre otros.
La semana próxima, representantes del Gobierno viajarán a EEUU para reunirse con autoridades de Comercio de EEUU, con el conflicto de la aceituna de mesa como uno de los asuntos del orden del día.










