Fenil ha presentado este miércoles un informe que evalúa el impacto del sector lácteo en el país y ha propuesto ocho medidas para «impulsar el futuro del sector», entre las que destacan favorecer la actividad rural, el relevo generacional y reducir la carga burocrática.
En una rueda de prensa el presidente de Fenil, Javier Roza, ha dado a conocer el documento «Radiografía de la Industria Láctea: motor nutricional, territorial y económico» y ha afirmado que «reforzar la industria láctea es reforzar la autonomía alimentaria de España«.
El presidente ha hecho referencia durante la presentación al peligro del virus shamonda, que afecta principalmente a vacas y a su producción de leche, y ha señalado que si este problema se extendiese «provocaría una crisis brutal».
El consumo de queso dispara el déficit comercial
Roza ha explicado que España produce anualmente 8.400 millones de leche anuales, principalmente de vaca, cifra que se ha mantenido estable en los últimos años, mientras que el consumo de queso se «ha disparado» desde 2021 y al ser producto que más leche necesita en su elaboración, ha provocado la «dependencia exterior» del país.
El presidente ha destacado que en 2025 España importó 434.844 toneladas de queso y exportó 131.696 toneladas lo que, para Roza, evidencia un «margen relevante» para reforzar la producción y transformación nacional.

Además, Fenil ha estimado que este déficit de producción nacional frente al consumo crece a un ritmo del 2 % anual, lo que en 2035 situaría el saldo comercial en -46 %.
En cuanto a los países de los que procede el producto importado, Roza ha destacado principalmente a Francia, Alemania, Países Bajos, Dinamarca y en menor medida Portugal, naciones «excedentarias y grandes productores de queso».
El director general de Fenil, Luis Calabozo, ha matizado que la mayoría de bienes que España importa son de perfil «más barato» y producto terminado con «menor valor añadido», no materia prima.
Impacto del sector en la economía nacional
Según datos de Fenil, la industria láctea española alcanzó en 2025 una cifra de negocio estimada de 15.888 millones de euros, con 1.577 empresas y 30.648 empleos industriales directos.
Roza ha señalado que la industria láctea está por debajo de la alimentaria en rentabilidad media, que ha cifrado en un 7 % en lo que a excedente bruto se refiere, y de un 3 % si se restan amortizaciones y gastos, lo que ha calificado como «relativamente bajo».
La organización ha destacado a su vez su «arraigo territorial», con una cadena que integra a más de 14.800 ganaderos y una «amplia red de recogida y transformación».
Además, el 55 % de los centros lácteos se encuentra en municipios de menos de 5.000 habitantes, «no hay otra industria que tenga este impacto en el medio rural», ha remarcado Roza.
En cuanto a innovación, Fenil ha subrayado que los lanzamientos lácteos representaron el 13 % de las innovaciones del gran consumo durante los últimos cuatro años, por encima del peso del sector en el valor del mercado y que estas alcanzaron una tasa de éxito del 50 %, frente al 29 % del promedio del gran consumo.
La organización ha señalado ocho medidas «prioritarias» a las autoridades autonómicas y estatales para «convertir» el potencial de la industria láctea en «crecimiento y autonomía».
Además de las mencionadas previamente, Fenil ha propuesto «mejorar el acceso al talento, la vivienda y los servicios», apoyar la «automatización y digitalización» del sector y «promover» el consumo de lácteos, especialmente «entre jóvenes».









