El gran consumo ha concluido 2025 con 1.411 millones de euros de inversión en el sector, lo que implica un 9 % más que en el ejercicio anterior, según concluye la primera "Radiografía de innovación de gran consumo" promovido por el Institut Cerdà.
De acuerdo a sus datos, la industria concentra el mayor volumen, pues dedicó 787 millones de euros a este fin, seguida de la distribución (444 millones de euros) y el sector agrario (180 millones), lo que supone una cifra de récord en el conjunto de la cadena.
Así lo ha señalado el director general del Institut Cerdà, Miguel Hernández, tras señalar que el informe pionero "muestra un sector que vuelve a invertir, que recupera ritmo y que consolida la innovación como parte esencial de su actividad" después de la bajada de la pandemia y de la crisis por Ucrania.
"Aún tenemos margen para acelerar, ya que España cuenta con talento y empresas comprometidas para seguir ganando competitividad en los próximos años", ha añadido.
Por su parte, la inversión en Investigación y Desarrollo (I+D) también alcanzó un máximo con 480 millones de euros en 2025, un 5,7 % más sin contar el efecto de la inflación.
Comparado con el resto de sectores, la cadena alimentaria ha tenido una evolución "diferente", por la sensibilidad del sector a la evolución inflacionaria y la brecha se ha incrementado, según la exposición de Hernández.
En estos momentos, el cadena de valor destina el 1,30 % de su facturación a I+D+i, frente al 2,06 % del conjunto de la economía.
El contexto europeo
No obstante, según el informe del Observatorio, la cadena de gran consumo española sigue por debajo en términos de innovación de las de otros países del entorno como Países Bajos, Bélgica o Alemania—, tanto en el ámbito agrario como en la industria alimentaria, en comparación a los datos hasta 2023.
Se debe, según el informe, a la estructura del tejido empresarial español, con un peso muy elevado de pymes frente a otros países con mayor presencia de grandes compañías.
La diferencia "no es tan elevada" si se compara con países con estructuras más "similares" como Italia o Grecia, según el experto.
La pregunta de cómo se financia la innovación en gran consumo tiene una respuesta y es "con recursos privados", han destacado desde el observatorio, pues representa más del 90 % del total, mientras que en el conjunto de la economía es del 80 %.
Hay un foco principal para las innovaciones, que es la incorporación de nuevas herramientas y tecnologías, que aglutina el 42 % del esfuerzo inversor.
En segunda posición se encuentran la optimización de procesos (35 %), la sostenibilidad (33 %) y la mejora de los productos existentes (33 %), que se sitúan por delante del lanzamiento de nuevas referencias (26 %).

"Hay un orientación más a proceso que a productos nuevos", ha concluido Hernández.
Los frenos y los consumidores
Y el principal freno para avanzar en este aspecto es, según el informe, la falta de financiación externa supera que ya a la de fondos propios como principal causa.
Aún así, hay una evolución positiva; así en 2018 un tercio de las empresas innovaba, en 2025 son el 60 %, según ha destacado Hernández, aunque ha bajado el número de patentes presentadas, que a día de hoy se encuentra en 2,2 por cada 1.000 millones de facturación en la cadena, frente al 3,5 de 2018 (primer año del informe).
Por contra, sí han aumentado las publicaciones científicas en la cadena alimentaria un 14,5 % en seis años.
De otro lado, ocho de cada diez consumidores consideran que los alimentos y bebidas españoles son innovadores y más del 60 % afirma que lo son más que los de terceros países, especialmente en platos preparados, aperitivos, congelados y dulces.
Sin embargo, el 59 % de los consumidores percibe estos nuevos artículos como caros o muy caros, muy similar a lo que se opinaba en 2018 (61 %); por ahora uno de cada cuatro consumidores compra "enseguida" los lanzamientos.






