Esculturas de hielo en Harbin, China. Foto: EFE/EPA / WU HONG

Esculturas de hielo en Harbin, China. Foto: EFE/EPA / WU HONG

CHINA

Harbin: fantasía china sobre el hielo

Publicado por: Víctor Escribano/EFE REPORTAJES 30 de enero de 2017

El frío extremo de la provincia nororiental de Heilongjiang esconde una de las principales atracciones del invierno chino: Harbin, su capital, donde se celebra cada año el Festival de Hielo y Nieve, que atrae a más de un millón de visitantes.

La ciudad de Harbin, fundada en 1898 como estación del ferrocarril Transmanchuriano que debía atajar la distancia que recorría el Transiberiano entre Chitá y Vladivostok, puede experimentar temperaturas de hasta -30 grados centígrados en invierno, aunque se han llegado a registrar 42,6 bajo cero.

Harbin se sitúa a poco más de 1.000 kilómetros al noreste de Pekín, y se trata de una zona asentada en la llanura subsiberiana, más septentrional incluso que la ciudad rusa de Vladivostok.

Este frío, que a priori se antoja insoportable, no evita que una gran cantidad de atrevidos turistas y curiosos lleguen a la ciudad para la que está considerada como una de las principales citas invernales que ofrece el gigante asiático.

Festival de fama mundial

El Festival de Hielo, que celebra este año su trigésimo tercera edición, ha alcanzado fama mundial entre este tipo de eventos. Entre las principales actividades destacan las bodas en el hielo o las pruebas de natación en las extremadamente frías aguas del río que cruza la ciudad, el Songhua.

Sin embargo, es la espectacularidad de las enormes estructuras de agua congelada adornadas con luces de colores o las finas esculturas de hielo y nieve lo que deja boquiabiertos a los visitantes, principalmente chinos.

Entre las principales actividades destacan las bodas en el hielo o las pruebas de natación en las extremadamente frías aguas del río que cruza la ciudad, el Songhua

Las exposiciones al aire libre y las cálidas cafeterías que ofrecen un refugio del frío están abarrotadas por igual. Al contrario que otras ciudades de la zona, el invierno se presenta en Harbin rebosante de vida.

Y es que las inclemencias meteorológicas han provocado que los lugareños agudicen su ingenio en busca de nuevas maneras de atraer a los turistas.

Lo que seguramente fue un inconveniente para los antiguos habitantes de la ciudad hoy se ha convertido en un filón que aprovechan los comerciantes locales.

Esculturas de hielo y nieve en el Festival de Hielo y Nieve de Harbin (China). Foto: EFE/Wu Hong
Esculturas de hielo y nieve en el Festival de Hielo y Nieve de Harbin (China). Foto: EFE/Wu Hong

Río congelado, parque temático

Por ejemplo, el río Songhua se congela completamente en los meses más fríos, y lejos de suponer un problema, presenta nuevas oportunidades.

La gruesa capa de hielo que cubre sus aguas se transforma en un parque donde los visitantes pueden patinar, derrapar con un "buggy", montar a caballo o, incluso, en un trineo tirado por preciosos y dóciles perros huskies siberianos.

Incluso un pequeño vehículo con forma de tanque que porta orgullosamente una gran estrella roja comunista recorre esta masa de hielo de cerca de un kilómetro de ancho, lejos de aquellos que deciden cruzarla a pie pese al evidente riesgo de resbalones.

Los visitantes pueden patinar, derrapar con un "buggy", montar a caballo o, incluso, en un trineo tirado por preciosos y dóciles perros huskies siberianos

En el margen sur del Songhua arranca la calle Zhongyang, una larga avenida peatonal de inspiración europea atestada de tiendas especializadas en productos rusos, que bajo una iluminación que recuerda a la de épocas navideñas en el Viejo Continente, alberga gran parte de las esculturas de hielo que forman parte del Festival.

Colindante con este cautivador paseo se encuentra el parque Zhaolin, donde un grupo de chiquillos acompañados de sus padres aprovecha que el recinto está prácticamente vacío por las mañanas para aprender a tallar grandes bloques de hielo, ya que la mayoría de turistas acceden a él por la noche para admirar las estructuras iluminadas.

Una nadadora sale de las heladas aguas del río Songhua, Harbin (China). Foto: EFE / WU HONG
Una nadadora sale de las heladas aguas del río Songhua, Harbin (China). Foto: EFE / WU HONG

Observando atentamente las directrices de los estudiantes de las escuelas de arte, los pequeños tratan, con mayor o menor éxito, de reproducir las figuras que les han entregado dibujadas en un papel, desde un cisne hasta un caballito de mar, pasando por ardillas, peces y varios gallos.

El año del gallo

Esta última ave está presente en muchísimas de las obras del evento, ya que los chinos celebran pronto el inicio del Año del Gallo.

De todos modos, el folclore tradicional se entremezcla en algunos puntos con los símbolos más internacionales, como demuestra una gigantesca escultura de nieve de un Papá Noel de cuyo trineo tiran un par de dragones clásicos chinos, situada en el parque de esculturas de nieve de la Isla del Sol, en la ribera norte del Songhua.

El folclore tradicional se entremezcla con los símbolos más internacionales, como demuestra una gigantesca escultura de nieve de un Papá Noel de cuyo trineo tiran un par de dragones clásicos chinos

A los pies de esta curiosa escultura se encuentra un pequeño lago congelado sobre el que se deslizan personas que intentan cruzarlo sin demasiada pericia ni seguridad, pequeños trineos e incluso unas curiosas bicicletas adaptadas al hielo, que conservan la rueda trasera, mientras que la delantera ha sido sustituida por una cuchilla de patines.

Algunos hacen cola, tiritando de frío pese a las múltiples capas con las que tdos los visitantes van ataviados, esperando a hacerse fotos con las estructuras, mientras que otros, simplemente, miran, señalan y hacen fotos, haciendo honor a la fama de los turistas chinos.

La temática de las esculturas de nieve, que varía de un año para otro, va desde las representaciones religiosas como los budas y las pagodas, hasta ideas mucho más abstractas, pasando por diversos animales y hasta críticas a problemas sociales como la grave contaminación de muchas ciudades chinas.

Esculturas de hielo en el hielo de Harbin y el mundo de la nieve, China. Foto: EFE/EPA / WU HONG
Esculturas de hielo en el hielo de Harbin y el mundo de la nieve, China. Foto: EFE/EPA / WU HONG

Casi todos los visitantes que visitan esta exposición durante el día marchan con el anochecer al oeste de la Isla del Sol, donde se sitúa el Mundo de Hielo y Nieve, el tercero de los tres grandes recintos y, sin duda, el más espectacular con sus 800.000 metros cuadrados.

Las luces led de colores confieren un aire mágico a las colosales estructuras de agua congelada, que alcanzan alturas de hasta 42 metros, como la de la obra central, llamada "Pico de China". Algunas otras, más modestas en dimensiones pero que captan igualmente la atención de los visitantes, representan fortalezas o templos.

Las luces led de colores confieren un aire mágico a las colosales estructuras de agua congelada, que alcanzan alturas de hasta 42 metros

La mayoría de ellos son accesibles para los más atrevidos, que después de subir las no siempre seguras escaleras de hielo, pueden deslizarse de nuevo hacia la base por los toboganes.

Puede que las entradas a estos recintos tengan un precio algo elevado: 150 yuanes (22 dólares) por las Linternas de Hielo del parque Zhaolin, 240 yuanes (34 dólares) por el parque de esculturas de nieve o 330 yuanes (47 dólares) por el Mundo de Hielo y Nieve, pero la mayoría de los turistas coinciden en que su visita ha merecido la pena.

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